Modalidades Evolutivas en Psicopatología

MODALIDADES EVOLUTIVAS EN PSICOPATOLOGÍA

1- Crisis.

Son de presentación brusca. Pueden durar desde algunos segundos, minutos, hasta varias horas.

Los ejemplos más frecuentes son: Crisis epilépticas, crisis de conversión (antiguamente histéricas), crisis de angustia, depresiva, maniaca, de mutismo, agitación, de cólera o ira, de sueño, sonambúlica, onirismo… Por lo regular las crisis desaparecen tal como llegaron, sin embargo, puede haber un periodo epicrítico con síntomas como cansancio, dificultad de concentración, temor a su repetición…

2- Episodio.

Su presentación es brusca, pero una fina indagación psicopatológica puede encontrar ciertos prolegómenos, sobre todo en el área de la afectividad (emociones y sentimientos patológicos leves). Su duración va desde algunos días hasta semanas.

Los más habituales son de tipo depresivo o los de excitación no hipomaniaca. Los episodios por lo general desaparecen sin dejar residuos.

3- Fases.

Es la modalidad evolutiva en la cual el cuadro psicopatológico se presenta de manera gradual hasta llegar al cuadro florido en forma de meseta. Puede durar desde meses y en raros casos hasta años (en este último el Prof. Rojas Ballestero, el padre del afamado psiquiatra español Enrique Rojas hablaba de “época” en lugar de “fase”). La caída de los síntomas también se nos presenta de forma lenta y gradual. Generalmente no deja residuos.

Es el típico modo de evolución de los trastornos afectivos (Enfermedad depresiva o en la hipomanía y manía).

4- Brotes.

La presentación del cuadro clínico es brusca. Irrumpe en la curva vital del sujeto como el relámpago en la noche. Toma de sorpresa a familiares, amigos y terapeutas. Luego de un pico, el cuadro desciende de manera brusca. Puede o no dar paso a un síndrome psicopatológico residual con deterioro que puede ir de leve a grave.

Esta modalidad evolutiva casi por completo lo reservamos para los cuadros esquizofrénicos, sobre todo en los paranoides y catatónicos.

La observación clínica postula que el deterioro se presentara a partir del 4to al 5to brote de la enfermedad.

Debemos hacer la salvedad de que en psicopatología se cumple la lógica difusa o borrosa (Fuzzy Logic) de Bart Kosko, no es la norma encontrar casos bien delimitados y definidos ya que es más frecuente encontrar muchos cuadros intermedios y mixtos. Es la experiencia del clínico avezado la que determina la mayor o menor certeza al calificar un cuadro psicopatológico como episodio o fase. Esta es la fundamentación clínica para que en el DSM y CIE-10 se utilicen términos como “atípico”, “indiferenciado” o “no clasificado en otro lugar”. Estos son términos a los que debemos rehuir ya que tienden a convertirse en “cajones de sastre” en los que se mezclan “mansos con cimarrones”. Una mayor finura psicopatológica ayudaría mucho a la “toma de decisión” de inclusión o exclusión de cuadros clínicos en un distrito u otro. En todo caso, debemos tomar en cuenta que el diagnostico no debe descansar en lo cuantitativo representado por la intensidad de los síntomas, sino en lo cualitativo, es decir, en la raíz originaria de los síntomas, sea esta de índole somático-cerebral (anatómica o funcional) o de raigambre histórico-biográfica-vital del sujeto que los padece.

Nota: Aunque las modalidades evolutivas se corresponden en mucho con las de la medicina somática, en psicopatología esos modos de evolucionar van a evidenciar componentes de la plasticidad humana. Esto generara controversias entre los clínicos, en los casos específicos e individuales que van a sesión clínica, por lo cual no hay que preocuparse en demasía, pues en ello radica la belleza de nuestra disciplina.

Debemos tomar en cuenta que los pacientes pobres no tienen acceso a los nuevos antipsicóticos atípicos, ni tampoco a los modernos antidepresivos por su alto precio. Esto significa que aquellos que llegar a ser medicados, reciben los “anticuados y nocivos fármacos clásicos”.