Un asesino llamado Stalin (Elogio a Leonte Brea). Mario Bonetti

Un asesino llamado Stalin

o

Un elogio  para Leonte Brea

por Mario Bonetti

 

Hoy sábado 25 de enero, como a las 5 am, leí en el Listín Diario un escrito a página entera del reconocido politólogo  e intelectual dominicano Leonte Brea.

Se trata de un extracto de un capítulo de su libro”El Político; radiografía íntima” dedicado a la psicología enfermiza, específicamente  paranoica de Josef Stalin.

El Dr. Brea merece nuestras congratulaciones por ese logro intelectual y, ante todo, de la teoría psicoanalítica aplicada a la historia; en los EE UU hay una corriente de interpretación histórica basada en orientaciones psicoanalíticas conocida como la Psicohistoria, allí se hace hincapié en la vida infantil y de mocedad del dictador estudiado y es parte de la psiquiatría familiar.

Pero en el caso del estudio del Dr. Leonte Brea su apoyo teórico es el enfoque del psiquatra–psicoanalista austríaco Alfredo Adler (1870-1937 , coetáneo de los líderes de la Revolución de Octubre: Lenin 1870, Stalin y Trotsky (ambos nacidos en el 1879),  como lo fue esbozado en su estudio sobre la influencia condicionante de la inferioridad de  ciertos órganos biológicos en la conducta de la gente, en este caso aplicado a los “grandes hombres de la historia”.

Plúgome observar que el Dr. Brea empleó en ese estudio la misma literatura que yo usé para mis investigaciones de la historia de la Unión Soviética.

Yo aprecio sobremanera los varios libros de Simon Sebag Montefiore por su  enciclopédica  erudición en la cultura y lengua rusas y en el manejo privilegiado de los  archivos del Estado ruso después del colapso de la Unión Soviética, específicamente los del KGB,   (Comité  para la  Seguridad del Estado)   que no se les abren a todo el mundo que lo solicite.

Aunque el Dr. Brea no indica las fuentes precisas de las obras de Montefiore, a las cuales él se refiere por medio de citas, yo infiero que se refiere a las únicas obras de él adquirible en el mercado nacional, y que son precisamente sus obras más importantes, a saber:

“En la corte del Zar rojo” y en el “Llamadme Stalin”, a pesar de que yo no pude localizar  de cuáles páginas exactamente  proceden las citas usadas.

Por otro lado expreso aquí que comparto los elogios que el Dr. Brea le hace a la historiadora francesa Lilly Marcou. Su excelente estudio “Stalin, la vida privada”, Espasa-Calpe, Madrid 1979, está entre las mejores biografías de Stalin que yo conozca, vertidas http://www.whereslloyd.com/cls a la  lengua española acentuando ante todo los aspectos psicológicos  de raigambre familiar que se derivaron de su maltrecha , y como se dice hoy, de su familia disfuncional, incluyendo ahí sus diferentes y fracasados amoríos hasta llegar al “suicidio sospechoso” (pág. 116) de su segunda esposa Nadejda (Nadia) Aliluyeva en la madrugada del 8 de noviembre de 1932.

Claro que ahí está Deutscher con su monumental Biografía de Stalin publicada en español  en Ediciones ERA, Méjico, 1965, pero este libro se dirige a las dimensiones políticas de la vida del criminal de Tifflis, escrito bajo las influyentes  condiciones de ardiente lucha política mundial entre el capitalismo y el triunfante socialismo estalinista en el 1949, año de su primera publicación en inglés. Pero así lo dice también el subtítulo  del libro: “Una biografía Política”.

Aunque este breve artículo para periódicos no debe tratar de mis intereses cognitivos personales en el estudio de la historia de la URSS, sino que se trata de elogiar el esfuerzo investigativo llevado a cabo por el Dr. Brea en el entorno intelectual de la actual sociedad dominicana donde la mayoría de los  trabajadores de la cultura e intelectuales en general está inmersa en “el cultivo de su huerto” (Voltaire), vale decir, en hacer lo que siempre ha hecho pero insistentemente referido al ámbito cultural criollo en la historiografía, literatura, economía, sociología, etc.

Entonces el hecho  de que aparezca una obra dedicada a cosas de la historia mundial vista al través de los grandes políticos que  han gobernado al mundo, y, que por ello rompe el cerco criollo que limita la creatividad intelectual, merece todo un elogio.

Dije más arriba que la biografía de Lilly Marcou era la mejor que hay en  traducción a la lengua española. Lo hice para darle un espaldarazo al Dr. Brea aunque él tampoco  indica de dónde sacó las citas de Marcou y que yo detecté en la página 83 de su importantísimo libro “Stalin, la vida privada” (ella tiene otros que también tratan de Stalin). El Dr. Brea se atuvo tanto a la excelente exposición orientada por la psicología familiar de Marcou que hasta siguió el curso temático del prólogo de la obra (“Pero no vaya a pensarse que tal imagen no tenía conexión con su pasado con su niñez, con la de Soso, Koba, con la del primer Stalin…”). Eso no es un desmérito sino una medida de bibliografía científica correcta, pues todos nosotros los que investigamos la historia tenemos que atenernos a ciertas fuentes o autores que han estudiado lo que nosotros no hemos podido hacer. El empleo del libro de Marcou le sirve a los propósitos del Dr. Brea y está bien que  lo haya hecho así.

Pues bien, ahora me corrijo y declaro que hay otra biografía  en español de  Stalin que considero que es la mejor de todas las biografías que yo conozca traducidas desde el inglés, alemán o el francés (excluyo a posta la de Volkógonov porque sólo hay una traducción del ruso al inglés y al español y que son adquiribles en la librería Cuesta de Santo Domingo (lugar donde aparentemente el Dr. Brea ha levantado su oficina política por la frecuencia con que se le ve en dicho centro de libros). Me refiero a otro francés  llamado Jean-Jacques Marie, un historiador que incluso aprendió el georgiano, el idioma del hoy Estado independiente de Georgia, para estudiar en los archivos regionales de esa República del sur de Rusia todo lo relacionado con las familias Djugachvili y  Geladze, que eran las familias de los padres de Stalin. Quien lee detenidamente los libros de Jean-Jacques Marie tiene que reconocer que  su  erudición sovietológica  compite con la  de Sebag-Montefiore. J-J Marie incursiona igualmente en la familia de Stalin y expone en sentido de Alfredo Adler las influencias en su carácter, específicamente en su insensibilidad y criminal crueldad hacia el dolor ajeno, ante todo el dolor que él le http://carpha.org/pt/cialis-online-20mg.aspx provocó a más de veinte millones de soviéticos como también a sus familiares, hijos y hasta a su segunda esposa, y su constante violencia física y verbal contra las personas de su entorno. También su incapacidad de albergar el sentimiento de gratitud para con nadie, la desconfianza hacia todos los demás, con excepción de su madre “Keké” se pondera aquí en su entorno familiar dominado por un alcoholizado zapatero georgiano de origen campesino que respondía al nombre de Visarion Djugachvili, alias “Besso”. Besso no era un padre capaz de amar a su hijo o a su esposa “Keké” pero sí era muy capaz de propinarles a ambos  tremendas palizas, ante todo cuando a altas horas de la noche regresaba borracho de la taberna y consideraba que era la hora propicia para viagra online order iniciar la tanda de golpizas para quien él hallara en ese momento en la paupérrima casucha donde vivían Besso, Keké y el pequeño Iosif.

  Mario Bonetti; sábado 25 de enero de 2014. 

Copias: a Roberto Cassá el más importante historiador dominicano y muy interesado en la historia de la Unión Soviética, donde él estudió; y también a  Carlos De los Ángeles, el Pablo de Tarso de la psiquiatría de la complejidad (pensamiento Edgar Morin) y quien se ha cubierto de las pertinentes glorias educativas con su página web de difusión de opiniones psiquiátricas.  

 

 

  

  

 

 

Publicado en Psicopatología Clínica

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