La esquizofrenia de la sociedad contemporánea (Alejandro Chavarra)

La esquizofrenia de la sociedad contemporánea (Primera parte)

Alejandro Chavarra Rojo

http://alexchrojo.blogspot.com/2006/03/la-esquizofrenia-de-la-sociedad.html

Marzo 28, 2006

 

¿Se puede hablar de una psicopatología propia de la sociedad contemporánea? Y si es así ¿Cuál será la más adecuada para describir a esta sociedad?

Karen Horney hablo de una sociedad cuyo perfil era neurótico, después de la segunda guerra mundial, y durante la guerra fría, la sociedad se torno a una personalidad paranoide, a causa de las constantes amenazas a las que se veían enfrentados los individuos. Enrique Guinsberg dice que la psicopatología de la sociedad feudal en transición al capitalismo, se puede definir como obsesiva compulsiva, y que la mujer de principios del siglo pasado se podría definir como histérica, además menciona que “Salta a la vista que una vida nómada o sedentaria, rural o urbana, mística o atea, etc., producirán psico(pato)logias genéricas muy diferentes que a su vez, tendrán transformaciones más o menos coherentes con las transformaciones estructurales que los marcos sociales tengan”. Guinsberg (Sin fecha)

Claro que no se habla de que cada sociedad o persona en cada momento tenga una personalidad “tipo” de manera fija, las personalidades son variantes y complejas, es decir, se componen de muchos rasgos, pero creo que en ciertos tiempos el perfil general de la estructura social se asemeja a algún tipo de personalidad fija, quiero decir que los factores que influyen para formar un rasgo de conducta en un sujeto pueden encontrarse manifiestos también a un nivel social, a nivel de masa, puesto que las personas que componen una sociedad reflejan su personalidad en esta y viceversa.

La sociedad contemporánea se caracteriza por muchas situaciones. Primero se encuentra en un estado multinacional de capitalismo, con una base económica basada en el modelo neoliberal y estructurada alrededor del consumo de información (sociedades de conocimiento). Por otro lado, culturalmente, ideológicamente, se caracteriza por ser lo que algunos llaman posmoderna, es decir una fase posterior a la modernidad que cundía las esferas de la ciencia, la moralidad y el arte, y que las organizaba, como bien dice Habermas, bajo una lógica interna. La posmodernidad es, igual que la modernidad, un intento de organizar las esferas ideológicas en base a un eje definido por la organización social interna.

¿Y cuál es esa estructura interna, ese eje sobre el cual se mueve la posmodernidad?, a esto responde Lypovetsky cuando dice que cada época se autocaracteriza por un personaje mítico (Prometeo para la modernidad, Sísifo en un sentido existencial, Fausto, Edipo en general) el de esta época es nada más y nada menos que Narciso, la sociedad posmoderna sienta sus bases en el eje de la individualidad.

Cabe mencionar que este fenómeno es anterior, desde el renacimiento y la ilustración se ha ido forjando un modo de pensamiento en el que se exalta al individuo, el culto al sujeto y a sus capacidades personales ha sido promovido desde aquel tiempo en que Descartes dijera “pienso luego existo”, desde aquel cogito cartesiano, simbólicamente, la sociedad ha exaltado a la individualidad, pero es hasta ahora que el sujeto en realidad quiere voltear hacia si mismo única y exclusivamente, no por decisión propia sino por necesidad. No quiero ahondar mucho en esto, pero digamos que después del despliegue de autoritarismo y rigidez que caracterizo a la sociedad moderna, de la vanguardia constante, de consumo tan lacerante, el sujeto quedo desasido, exhausto, la “muerte del sujeto” de la que hablaba Vattimo, por su consecución en masa, también, pienso, se refiere al sujeto que deja de ser sujeto (es decir de sujetarse a) y cae al abismo.

Ahora bien, el narcisismo, dice Fromm es una fase normal en el niño, de hecho es necesaria, pero si esta no es permitida en la niñez es posible que en la edad adulta se desarrolle de manera patológica. Freud se pregunta “¿Cuál es en la esquizofrenia el destino de la libido retraída de los objetos? la respuesta que el mismo da es: la libido sustraída al mundo exterior ha sido aportada al yo, surgiendo un estado al que podemos dar el nombre de narcisismo.” Lipovetsky llama a esto una “hiperinversion” al Yo.

El niño en determinado momento y a causa de los golpes que sufre por parte del entorno, aprenderá a diferenciar su Yo del no –Yo, pero mantendrá durante toda su vida cierto grado de narcisismo que estará mediado por los preceptos sociales en los que se desarrolle, esto implica la existencia de un narcisismo sano. En una persona demente dice Fromm la situación no difiere mucho de la del niño, sin embargo en el niño el mundo aun no aparece como real, y en la persona adulta este ha dejado de ser real, trayendo como consecuencia una desubstancialización del yo, una relación falsa[1] o nula con la realidad, que se ve reflejada en las manifestaciones alucinatorias del comportamiento del sujeto.

Entonces si el sujeto de la edad moderna se caracterizo por una misión prometeica de renovar, de crecer, de apegarse al sistema y de dar su vida por los demás antes que por el mismo ¿no fue esto igual que negarle al niño la capacidad de ser narcisista, y por lo tanto no será nuestra sociedad posmoderna una consecuencia de esa prohibición? ¿Y no será esta segunda viagra online cheap revolución individualista una manifestación de un narcisismo mal encaminado, un narcisismo secundario a nivel social?


[1]O no vital, como lo hace notar Minkowsky haciendo referencia al Elan Vital de Bergson.

La esquizofrenia de la sociedad contemporánea (segunda y ultima parte)

Replegamiento de la energía libidinal hacia el interior. Lypovestky menciona que existe una indiferencia pura, un replegar de la atención del individuo a su propio cuerpo, a su Yo y esto significa una deserción de las masas, una incredulidad hacia las instituciones, “Aquí como en otras partes el desierto crece: el saber, el poder, el trabajo, el ejercito, la familia, la Iglesia, los partidos, etc., ya han dejado globalmente de funcionar como principios absolutos y tangibles y en cierto grado ya nadie cree en ellos, en ellos ya nadie invierte en nada” (Lypovetsky)

Individualismo exacerbado, narcisismo. Podría decirse que la sociedad actual se caracteriza por una etapa narcisista[1] y que esa seria su psicopatología, sin embargo seria un razonamiento muy sencillo y se olvidarían las consecuencias que la retracción libidinal al Yo tiene en la percepción del entorno del individuo.

Fromm atribuía las alucinaciones a este manejo inexacto de la realidad, causado por el narcisismo secundario, acorde a esto Lypovetsky menciona que el Yo en la era posmoderno “se ha vaciado de su identidad [y] el Yo pierde sus referencias, su unidad, por excesos de atención: el Yo se ha convertido en un conjunto impreciso”. Desubstancializacion del individuo, muerte del sujeto (ya se había mencionado), un Yoflotante[2] , lábil, exangüe, esto a causa de un olvido del otro y de una excesiva gama de opciones para poder ser.

R. D. Laing, caracteriza al individuo esquizoide como “alguien en quien la totalidad de su experiencia esta dividida de dos formas principales. En primer lugar hay una brecha en su relación con su mundo y en segundo lugar hay una rotura en su relación consigo mismo. Tal persona no es capaz de experimentarse a si misma “junto con” otras o “como en su casa” en el mundo, sino que, por el contrario, se experimenta a sí misma en una desesperante soledad…”. El Yo se ve ajeno a los demás y de sí mismo, como en la alineación que caracteriza al sujeto del capitalismo en la cual el sujeto se ve separado de su actividad vital (el trabajo) y por lo tanto de su propia vitalidad[3] , entendiéndola como el sentido de su vida. Además el hombre actual, ya se dijo antes, vacía sus inversiones emocionales de las instituciones, pero también vacía su identidad propia. El Yo se fragmenta diría Lipovestky o se divide diría Laing.

Por otra parte en esta época existe una hiper-conciencia del propio cuerpo. “El narcisismo, por la atención puntillosa hacia el cuerpo, por su preocupación permanente de funcionalidad optima, desmonta las resistencias “tradicionales” y hace al cuerpo disponible para cualquier experimentación” (Lipovetsky). También Laing, cuando hace un análisis del Yo no-encarnado, hace énfasis en esta hiper-conciencia del cuerpo, a causa de que el Yo se vuelve contemplador de su propia corporeidad, pero no por compromiso sino por enajenación. Dice Lypovetsky: Paralelamente a la desubstancialización del Yo, hay desusbstancialización del cuerpo…” y entonces “Se siente al cuerpo como a un objeto entre objetos, en el mundo, que como la médula del propio ser del individuo” (Laing)

Es pertinente señalar que un factor predominante en el ambiente de la sociedad posmoderna también esta presente en el hogar de la persona esquizoide, una multiplicidad de opciones caóticas. Lypovestky cree que hay una actitud de indiferencia totalmente pura en esta sociedad, pero que es una indiferencia no por falta de opciones sino por exceso de ellas; y es que en esta sociedad no hay un centro, todo es global, todo es disperso. “La apatía responde a la plétora de informaciones, a su velocidad de rotación; tan pronto ha sido registrado, el acontecimiento se olvida, expulsado por otros aun mas espectaculares” (Lipovetsky). El sujeto se ve enfrentado a una miríada de opciones y se vuelve indiferente, la pregunta entonces es ¿indiferente hacia qué? Pienso que más que falta de control del sistema sobre el sujeto, esto no es sino un paso mas allá de la estructura de explotación, una fase del capitalismo que invita al sujeto a la indiferencia, a la no preocupación de su entorno para que este no haga preguntas y entonces se pueda experimentar con él muchas y muy complejas formas de explotación. ¿Acaso no sucede lo mismo en la familia? Dice Cooper: “La familia, como no soporta ninguna duda acerca de si misma y de su capacidad de generar “salud mental” y las “actitudes correctas”, destruye en cada uno de sus miembros la posibilidad de la duda”. La familia de este tipo solo puede crear individuos esquizoides que busquen una forma de salir de ese yugo.

También es importante notar las situaciones de doble atadura, es decir, mensajes que suponen una contradicción entre si, pero que en una forma de sincretismo se emiten en un dialogo entre dos personas. Dice Laing que esto forma una posición “insostenible”, en donde la catástrofe sobreviene de una forma u otra, así como en el análisis de la carta que la madre de Raskolnikov (analizado también por Laing) le hace llegar a este y donde le pide honrar a su hermana, pero no deshonrase a si mismo, sabiendo que hacer una cosa implicaría la negación de la otra. Esto significa una disolución, o confusión, de las antinomias ¿acaso no es así también la cultura posmoderna? “es descentrada y heteróclita, materialista y psi, porno y discreta, renovadora y retro, consumista y ecologista, sofisticada y espontánea, espectacular y creativa; el futuro no tendrá que escoger una de esas tendencias sino que, por el contrario, desarrollara las lógicas duales…” (Lipovetsky). Las antinomias disueltas, funcionarían entonces de forma similar a ese sincretismo existente en las dobles ataduras, y han de ocasionar que el sujeto expuesto a dichos sucesos vea su personalidad destrozada, escindida de los otros y de si misma.

Para concluir creo que es conveniente notar que este individuo del que se ha hablado, del sujeto posmoderno, no constituye un fenómeno completamente nuevo, si se analizan las novelas existencialistas se puede ver a un embrión de dicho sujeto, un esquizoide en fases básicas, así era Joseph K. (El proceso, Kafka), Mersault (El extranjero, Camus), Antoine Roquentin (La nausea, Sartre) y otros más; pienso que estos relatos auguraban un estadio final del hombre moderno, que se podría considerar paranoide, a su consecución lógica, el sujeto posmoderno que funciona de forma esquizoide.

Aunque la posmodernidad no es totalmente aceptada como un concepto para definir a la sociedad actual, pienso que quienes la analizan llegan a un acuerdo en común al describir al sujeto que vive en la sociedad contemporánea, y aunque en América latina esto sería aun más dudoso, creo que con los procesos de internacionalización y colonialismo[4] , se adoptan cada vez más actitudes correspondientes a otras culturas. Yo esperaría que la relación entre estos dos fenómenos (posmodernidad y personalidad esquizoide) pudiera ayudar a una mayor comprensión de ambos, en un ejercicio analógico que supondría ser solo la base para una más amplia investigación con el fin de promover el entendimiento del ser humano aquí y ahora, pero además también con el fin de contar con las herramientas necesarias para poder predecir su evolución en cuanto a comportamiento social e individual


[1]“La cultura del narcisismo” de Christopher Lasch

[2]Dana Zohar amplia este concepto con su idea de la coherencia de los subYoes, también está presente esta idea en “El lobo estepario” de Hesse

[3]Vease al hombre sin fuerza vital, sin contacto optimo con su masculinidad del que habla Robert Bly, en “Hombres de Hierro”

[4]Aculturación.

 

 

Publicado en Psicología y Psiquiatría

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