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Indexicalidad y Reflexividad (Etnometodología de Harold Garfinkel)

Reflexividad

 

Fernando Rodríguez Bornaetxea

Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea


 Las nociones de Indexicalidad [aclaro: Qué, cuando, donde, por qué… De Los Angeles] y Reflexividad [Aclaro: Pensamientos, sentimientos, emociones… De los Angeles] son centrales para la Etnometodología porque contemplan dos aspectos determinantes para el estudio de la acción social. Si la Indexicalidad se ocupa del aspecto contingente del lenguaje, su relación con el contexto, la Reflexividad es su aspecto constitutivo.

 La reflexividad de nuestras actividades implica que esas actividades y aquello sobre lo que tratan no tienen sentido (no pueden ser lo que son) sin el observador. El observador es una “característica indéxica”, aunque de manera diferente al resto de los elementos, de la actividad de describir una cosa. La interpretación de la cosa no puede tener lugar sin él. La indexicalidad incluye, desde este punto de vista, tanto las “características indicativas” de las cosas como sus propios productores en una “creación metódica” constante. Es decir, que ese todo que incluye  los miembros de la situación y los objetos y circunstancias de la misma, es de naturaleza contingente, local, realizada paso a paso. Esto no significa que el mundo deba ser vivido como frágil, contingente, extraño, etc., sino que las características de estabilidad, factualidad, familiaridad, etc. del mundo son realizadas en un proceso constante de constitución.

 La objetividad y realidad de lo que sucede en una situación, depende de cómo los miembros la observan como una ocasión localizada y que presenta un orden social objetivo. Al mismo tiempo, la percepción del orden social como objetivo y real es una realización de los propios miembros en la misma situación. De manera que, el carácter factual de cualquier situación depende reflexivamente de sí misma.

 La noción de “miembro” es clave en el abordaje etnometodológico del mundo social. Si la inclusión del observador en la situación parecía augurar una perspectiva fenomenológica, la noción de “Miembro” no se refiere ni a un ego, ni a un self, ni a una conciencia, sino al “dominio del lenguaje natural”. Este dominio no se refiere a su corrección sintáctica o semántica sino a su competencia comunicativa. El “miembro” está exclusivamente relacionado con la actividad en curso por lo que cualquier cuestión histórica o de identidad se pone en juego por una operación de selección, una tipificación producida en el momento de la interacción.

 El hecho de que para la Etnometodología el lenguaje sea más importante que la conciencia, que se interese más por los métodos que por las personas y, en definitiva, expulse al sujeto humano del centro de la vida social, nos acerca a una perspectiva de corte estructuralista, más bien a un movimiento de “descentramiento del sujeto” que, a pesar de asociarse al estructuralismo, caracteriza también a otras aproximaciones sociales y debe ser considerado por cualquiera que tenga interés en la filosofía o la teoría social modernas.

 Surgido bajo diversos aspectos en la literatura post-estructuralista, este movimiento considera que el “yo” en tanto que elemento de una totalidad “anónima”, el lenguaje, y significando algo distinto que su objeto, de la misma manera que el significado “árbol” no es el objeto “árbol”, no debe ser considerado como portador de ningún privilegio filosófico.

 Sin embargo, la Etnometodología prima la acción tanto sobre la conciencia como sobre el lenguaje. Los métodos de los miembros interesan a Garfinkel en el “haciendo” de la acción situada. Pero para acceder al “haciendo” hay que abandonar la “actitud natural”. En este sentido, la reflexividad es un fenómeno “seen but unnoticed” (visto pero sin reparar en ello) por los actores sociales. Hay que abandonar la “actitud natural” para que la reflexividad se haga visible, se convierta en fenómeno.

 Garfinkel propuso, como actitud para la investigación sociológica, una variante de la reducción fenomenológica, la “indiferencia etnometodológica”. Este procedimiento exige que el investigador suspenda cualquier creencia preestablecida, incluidas las científicas, sobre la estructura social y estudie cómo se crean, organizan, producen y reproducen las estructuras sociales de acuerdo con las cuales se orientan los participantes. Esta actitud abre un nuevo campo para el análisis sociológico: el estudio de las propiedades del razonamiento práctico propio del sentido común en las situaciones de acción ordinarias.

 Garfinkel propuso como forma de acceso a ese universo de fenómenos los experimentos de ruptura (breaking experiments). Son pequeñas intervenciones que rompen cualquier rutina de interacción cotidiana sin señalar que se ha hecho nada desacostumbrado. Los experimentos mostraron de forma terminante que las conductas extrañas motivan intentos inmediatos de “normalizar” la situación y señalan además que el tipo de interpretación usada para determinar “que ha ocurrido” tiene gran influencia en las acciones y sentimientos de los participantes. Las implicaciones de estas observaciones son enormes dado que si todas las acciones pueden analizarse en función de sus estructuras constitutivas y estas son visibles (vistas sin reparar en ellas) en la organización de la acción, podemos acceder al análisis estructural de dicha organización. Este análisis no se centrará, además, en las motivaciones sino en los principios metódicos mediante los que las acciones se producen y se entienden. De manera que, los factores “subjetivos” se convierten en accesibles para los actores en virtud de una combinación de conocimiento contextual y su comprehensión tácita de la estructura metódica de sus propias actividades.

 Garfinkel abordó el tema de la Reflexividad en el capítulo primero de los Studies in Ethnomethodology (1967), en el marco de una institución que investiga los suicidios.

 Los miembros del Centro de Prevención del Suicidio de Los Angeles, deben investigar, a petición del Inspector, casos de muertes sospechosas y decidir en cada caso, si se trata de muerte natural, muerte accidental, suicidio o asesinato. Para tomar esta decisión, documentan esas cuatro eventualidades mediante una encuesta-investigación que presentan en un informe. Esta investigación y la toma de decisión constituyen una actividad práctica organizada de la que, sus propiedades racionales, su carácter ordenado y su objetividad, no le vienen de la aplicación de una metodología científica, ni de segir unas reglas de toma de decisión previamente definidas, sino del método de los investigadores para ajustarse a las ocasiones, a las contingencias y a los fines prácticos de la investigación. La racionalidad y la objetividad de sus investigaciones se produce de manera endógena, en la consecución de los detalles que la constituyen y en función de las ocasiones de su realización. Esto es precisamente, lo que hace las investigaciones observables y descriptibles por los miembros. Las propiedades de racionalidad, orden, coherencia y las otras, pueden ser explicitadas, demostradas o comentadas con el informe delante. A ese nivel, el método científico o la decisión racional se pueden evocar, como dice Garfinkel, como “recetas, proverbios o eslogans” para reconocer la coherencia o adecuación de la decisión tomada y del informe establecido.

 Estas investigaciones se hacen en el marco de un organismo, el S.P.C. (Suicide Prevention Center), que constituye su entorno organizado. Para Garfinkel, el S.P.C., se autoorganiza prácticamente como realidad objetiva, ordenada, dotada de racionalidad y de coherencia, de manera que sus propiedades puedan ser observadas reconocidas, descritas o contadas por el mero hecho de que ocurren, de su realización práctica continuada. Esta autoorganización se traduce por la disposición de los materiales, por una división del trabajo, por la definición de los procedimientos de investigación, de los procedimientos de constitución o revisión de los dosieres, de los procedimientos de archivo del material, y otros. También se organiza sin embargo como organismo construido; por el sesgo de las prácticas de investigación e interpretación sobre él mismo, de los informes en los que él aparece como realidad objetiva, con identidad propia, dotado de una finalidad y de una estructura de orden.

 Los elementos de autoorganización nombrados, informan las actividades de los miembros de manera que tanto aquellos como sus actividades contribuyen a la organización del organismo. En otros términos, las investigaciones de los miembros, son actividades prácticas que ellos organizan racionalmente en función de las contingencias del momento de su realización y de los fines prácticos a los que están dedicadas. Ahora bien, su carácter ordenado y su racionalidad interna, siendo observables, descriptibles e informables, estan sostenidos por los recursos y las disponibilidades concretas del organismo. Por otro lado, los miembros tienen a su disposición, a partir de los informes de que disponen y de los que contribuyen a producir, una representación del organismo como realidad objetiva, ordenada racionalmente en función de razones sociales. Esos informes son parte integrante de sus circunstancias prácticas e informan su actividad investigadora.

 Garfinkel ya había demostrado que el contexto de la acción no es lo único que la constituye sino que los métodos por los que se explicita el contexto también contribuyen a dar sentido a esa misma acción (Indexicalidad). La “acción” y el “contexto” son elementos que se elaboran y determinan mutua y continuamente en una actividad reflexiva de la que los “miembros” forman parte estableciendo la naturaleza de los acontecimientos en los que van situándose. De manera que las “circunstancias” de una acción no son anteriores e inalterables para la interpretación de la misma sino que han de interpretarse como los productos en evolución y modificables de las acciones que las constituyen.

 En la reflexividad, la realidad de la ocurrencia es fundamental. La ocurrencia de una descripción social tiene un doble aspecto: el hecho o la eventualidad de la ocurrencia por un lado y el hecho o acontecimiento que la ocurrencia, en tanto que expresión, indica, por el otro.

 Lo que caracteriza la reflexividad es que esos dos hechos estan interrelacionados. Es decir, que la factualidad de la ocurrencia es su realización práctica. Hay que recordar a este respecto que la proposición teórica fundamental sobre los hechos sociales que la etnometodología opone a Durkheim es que los hechos sociales son “realizaciones prácticas”. Una expresión indéxica no es por tanto un inconveniente o un obstáculo para el acceso a la realidad de los hechos sociales, sino el medio privilegiado de alcanzar su naturaleza específica en tanto que hechos.

 Los hechos sociales se presentan como acontecimientos a través de las expresiones indéxicas, las cuales  nos ponen en contacto con los hechos sociales. Las descripciones de los miembros de una sociedad, obtenidos en lenguaje natural, por el hecho de que son acontecimientos enunciativos localizados y contextuales, son un medio de acceder al carácter práctico del hecho social, puesto que en tanto que son acontecimientos u ocurrencias pueden ser descritos: la reflexividad de su factualidad es la condición del conocimiento de esta factualidad.

 Por todo esto, Garfinkel no intenta poner el acento sobre  el aspecto linguístico del hecho social y sí sobre su operatividad, su carácter de actividad pragmática concertada. Sin eludir el aspecto lingüístico de la actividad social como actividad práctica, separa el aspecto cognitivo ligado a la actividad como práctica. En efecto, subrayar el aspecto referencial de la indexicalidad a pesar de la reflexividad, es mostrar que el razonamiento práctico no es un razonamiento deficiente o reducido. 


BIBLIOGRAFIA

CICOUREL,A.,1979:La Sociologie Cognitive, Paris, PUF. 
DOUGLAS,J.,1971:Understanding Everyday Life, Londres, Routledge & Kegan Paul. 
GARFINKEL,H.,1967:Studies in Ethnomethodology, Englewood Clifs, Prentice Hall. (1984: Cambridge, Polity Press). 
GIDDENS,A et al.,1990:La teoría social hoy, Madrid, Alianza. 
RODRIGUEZ,F.,1995:Etnometodología:Deconstruyendo el sentido común, San Sebastián, Iralka. 
SCHWARTZ,H & JACOBS,J.,1984:Sociología cualitativa, México, Trillas. 

 

Publicado en: Ciencias de la complejidad
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