Fenomenología de la Violencia

LA FENOMENOLOGÍA DE LA VIOLENCIA

Dr. Carlos De Los Ángeles

Prof. de Post-Grado de Psiquiatría (UASD-SESPAS)

Psiquiatra Jefe de Servicio Hospital Psiquiátrico Padre Billini

1995

CONTENIDO

1-INTRODUCCION.  RASGOS FUNDAMENTALES DEL METODO FENOMENOLOGICO.

 

2- AGRESION, AGRESIVIDAD, VIOLENCIA Y DELITO.

 

3- LA FENOMENOLOGIA DE LA VIOLENCIA.

 

4- BASES PARA EL CONTROL Y REDUCCION DE LA VIOLENCIA.

 

5- BIBLIOGRAFIA.

 

1-INTRODUCCION.

RASGOS FUNDAMENTALES DEL METODO FENOMENOLOGICO.

Parafraseando a Tellenbach (1969), la manera como considere la agresividad, depende de la perspectiva regional en que me sitúe para investigarla. Si lo hago como científico natural buscaré las verdaderas relaciones causales, esto es, trataré de “explicarla” como síntoma del sistema límbico y del tallo cerebral; como científico espiritual intentaré su “comprensión” a partir de las conexiones de sentido en la curva vital, las relaciones de la vida personal. Si, por el contrario, abordo el problema de la agresividad como psicobiólogo, desde el punto de vista de la economía psico-energética, hablaré por ejemplo de la irrupción de una sexualidad reprimida. Pero, también puedo ver la agresividad como algo dado de modo inmediato en lo humano, vale decir, como FENOMENO.

La tarea de lograr la “comprensión” de la esencia de la agresividad humana obliga a asumir la “disposición fenomenológica” (Husserl. 1927) procedimiento que se caracteriza por dos hechos: en primer lugar, la “inclusión” de la realidad, esto es, el hombre como objeto natural y/o sujeto empírico, y en segundo lugar, paso de las características esenciales a determinaciones esenciales cada vez mas generales. Estos dos actos constituyen la reducción fenomenológica de Husserl.

En Septiembre de 1991 en ocasión del VII Congreso Dominicano de Psiquiatría me atreví a presentar un trabajo fenomenológico: APROXIMACION AL PROBLEMA DE LOS CELOS. Para mí resultó una grata sorpresa la aceptación general de dicho trabajo, expresada en los múltiples comentarios favorables y en las preguntas que se me formularon durante los días del congreso y después. Esto me anima al estudio fenomenológico de la violencia.

Cuando uno desea investigar una realidad desde éste punto de vista debe cumplir cinco pasos sucesivos.

En primer lugar, pongo entre paréntesis todas mis creencias y convicciones. Lo que Husserl llamó Epojé (despojarse). Aquí no comienzo con la tesis, sino, con la antítesis. La negación de todo aquello en que me pueda apoyar para llegar a una afirmación más fuerte. La negación de la negación. En segundo lugar, abandono el hábito de la observación ingenua del hombre común. Para el observador ingenuo las montañas al atardecer son azuladas porque tornaron su color verdadero por aquel. El fenomenólogo somete el hecho a investigación y descubre que las montañas no “son” azuladas, sino, que “se ven” así debido a determinados eventos retinianos a causa de la pobre iluminación de la tarde (fenómeno de Purkinje). En definitiva, someto a duda rigurosa (Descartes) aquello que capto en lo observado.

En tercer lugar, indago y registro sólo las notas esenciales (reducción eidética) de aquello que intento describir (fenomenología descriptiva). Aquí, si lo que voy a describir es una mesa, resulta intrascendente su color, tamaño, forma, o el material que se utilizó en su fabricación. Lo esencial es su función como apoyatura.

En cuarto lugar, me reduzco yo mismo, el observador, a esencia y realizo una autodescripción, estudio el proceso psicológico a través del cual llego a captar las esencias de los fenómenos. Es la introspección. La psicología fenomenológica es una psicología en primera persona. Nadie mejor que el propio hombre que vivencia algo, para expresarlo, de aquí que la historia clínica fenomenológica sea una recolección textual de lo declarado por el paciente.

En quinto y último lugar, registro la “intencionalidad” mediante la cual salgo al mundo para dialogar con los demás y enriquecer mis observaciones con sus opiniones y vuelvo a mí mismo para madurar lo así recogido.

2- AGRESION, AGRESIVIDAD, VIOLENCIA Y DELITO.

El término agresión procede del latín aggredi que posee dos acepciones, la primera significa “acercarse a alguien en busca de consejo”; y la segunda, “ir contra alguien con la intención de producirle un daño”. En ambos la palabra agresión hace referencia a un acto efectivo. Luego se introdujo el término agresividad que, aunque conserva el mismo significado se refiere no a un acto efectivo, sino, a una tendencia o disposición. Así, la agresividad puede manifestarse como una capacidad relacionada con la creatividad y la solución pacífica de los conflictos. Vista de éste modo la agresividad es un potencial que puede ser puesto al servicio de distintas funciones humanas y su fenómeno contrapuesto se hallaría en el rango de acciones de aislamiento, retroceso, incomunicación y falta de contacto.

Frente a esta agresividad que podríamos llamar benigna, existe una forma perversa o maligna: La violencia. Con esto queda claro que no se puede equiparar todo acto agresivo con la violencia. Esta queda limitada a aquellos actos agresivos que se distinguen por su malignidad y tendencia ofensiva contra la integridad física, psíquica o moral de un ser humano. En otras palabras, desde nuestro punto de vista no constituye violencia la descarga de u cazador contra el animal que desea cazar con la finalidad de saciar el hambre o mantener el equilibrio ecológico. Por otra parte, siempre constituirá violencia, como su nombre lo indica, el acto de violación sexual. Esto nos permute introducir otros elementos para reconocer al acto violento: su falta de justificación, su Ilegitimidad y/o su ilegalidad. Ilegítimo por la ausencia de aprobación social, ilegal por estar sancionado por las leyes.

La agresividad puede ser detectada en toda la escala animal, no así la violencia, casi exclusiva del ser humano.

Como ustedes saben es sumamente raro que un animal inferior, ataque a otro de especie diferente, si no es con el fin de alimentarse, o que luche contra otro de su misma especie si no es con el objeto de defender su territorio, la hembra, la cría o el alimento. Inclusive, cuando la lucha se presenta su mayor componente es ritual; rito que va en sentido de demostrar cuál es más grande o lucha de aquellos animales viejos o muy jóvenes, así como, animales de sexo diferente y/o ejemplares que se conocen entre sí.

Desde la niñez tenemos la experiencia de haber observado la lucha por territorio o alimento entre dos lagartos: cambian de color, aumentan a su tamaño mediante el recurso de extender dos espículas cartilaginosas, una debajo, a nivel de la garganta, y otra arriba en el cuello. Si ninguno abandona se llega al contacto físico en forma de mordida, una lucha breve que termina con el abandono del más débil sin que el otro le persiga para darle muerte.

Por otro lado, los elementos de ausencia de aprobación social e ilegalidad de la violencia vienen, en nuestro caso, de la óptica jurídica romano-germánica, el derecho francés, en el que se plantea una gran clasificación de la violencia en moral y física.

De un modo general Garraud sostiene que la “infracción es un hecho ordenado o prohibido por la ley anticipadamente, bajo la sanción de una pena propiamente dicha y que no se justifica por el ejercicio de un derecho”.

Por su parte, Jiménez de Asúa refiere que el “delito es un acto típicamente antijurídico, culpable, sometido a veces a condiciones objetivas de penalidad, imputable a un hombre y sometido a una sanción penal”.

En la vocación práctica la diferencia entre delito y crimen, es en última instancia de orden gradual, cuantitativo: el delito es de tipo correccional (hasta 5 años de reclusión) y el crimen, como su nombre lo indica, es criminal (5,1O,15 y 20 años de reclusión y de 20-30 si es con agravante).

La relación entre violencia y delito o crimen resulta obvia a partir de sus definiciones.

En resumen: agresión es un acto efectivo que implica acercarse a alguien en busca de consejo o con la intención de producir daño. No así la agresividad, que no se refiere a un acto efectivo, sino, a una tendencia o disposición que se halla bajo los designios de la creatividad y la solución pacífica de conflictos. Violencia es una forma perversa o maligna de agresividad que ejerce un individuo contra otro de su misma especie y que se caracteriza por su carencia de justificación, tendencia ofensiva, ilegitimidad y/o ilegalidad.

Penetrar a la esencia del fenómeno violencia obliga al uso de una amplia gama de conocimientos que abarca la sociología, antropología, medicina, fisiología, psicología, derecho, psiquiatría, política, educación e incluso ética y urbanismo.

Justo donde entronca la fenomenología filosófica (Husserl, Hegel, Heidegger, Sartre) con la psicología y la sociología surge la fenomenología psicosocial, concepto con el que se quiere significar el método de la observación y descubrimiento de la situación interhumana que nos permite una fiel descripción de los hechos descubiertos; mas aun, partiendo de los orígenes de la experiencia en la relación recíproca de los seres humanos participantes en dicha situación (Martí­Tusquets. 1976).

Situemos la violencia bajo la mirada de la fenomenología psicosocial.

 

3- FENOMENOLOGIA DE LA VIOLENCIA.

 

En la violencia encontraremos con Alonso-Fernández (1984) tres momentos: la motivación (casi siempre en el pathos de la pasión), la experiencia vivenciada (como autoafirmación y demostración de poder) y la manifestación o conducta violenta (una descarga contra el mundo).

Alonso-Fernández (1984) encuentra cinco formas de proyección de la agresividad: directa y libre (contra el objeto odiado o el obstáculo frustrador), indirecta (dirigida contra el sujeto débil, el marginado), inhibida (calumnia, difamación, demanda judicial); enmascarada (amor exigente, celoso y tiránico, el chiste, la manipulación, etc.) y la negativa (silencio, incomunicación, etc.).

Caso 1. Hace unas semanas una pareja de recién casados fue baleada en la cabeza por un condómino del edificio donde vivía. El esposo murió y la joven señora quedó en estado comatoso. El agresor adujo que en dos ocasiones el matrimonio “habían intentado matarme y me tiraron sus perros”. Al notar la frialdad con que hacía sus declaraciones, una periodista intenta hacerle ver la magnitud exagerada de un ataque a balazos con relación a u conflicto de vecinos. El sujeto repite su declaración sin inmutarse. No muestra arrepentimiento, ni se nota apenado. La víctima era quien cobraba los gastos de comunidad a sus vecinos.

En este caso de agresión directa y libre se asocian la tenencia y porte de arma de fuego con, por lo menos, una muy pobre valoración de la vida humana.

Caso 2. Otro ejemplo, una señora, vendedora de seguros, casada, 28 años de edad es informada sobre citas de su marido con otra joven en un restauran del malecón. Se dispone a comprobar la especie y encuentra el vehículo de su marido en el parqueo posterior del local. Ve al marido acompañado de una joven. El marido hace creer que no la ha visto y ella se descarga desinflando las gomas al vehículo, esto le resultó insuficiente y en su ira comienza a romperle los cristales, situación que obligó al marido a presentarse en el parqueo dejando abandonada a la joven. La paciente no permitió que el marido se quedara reparando los daños, prefiriendo llevárselo a su casa en el suyo. Dos años después la situación empeoró tanto que sobrevino el divorcio. Aquí, resulta obvio que el vehículo representaba al propio esposo.

Caso 3. Un joven de 20 años de edad, soltero y de profesión ayudante de tapicería va entrando a una discoteca de Villa Juana, el amigo que lo acompañaba tiene un pequeño roce con otro parroquiano y sostiene una violenta discusión. El paciente(que no tenia nada que ver en la discusión) saca un revolver y dispara al sujeto, éste le responde con una pistola hiriéndole en el abdomen. Luego de ser intervenido quirúrgicamente me declara: “No… yo no era el del pleito… el asunto era con mi amigo… lo que pasó fue que yo le vi al otro un bulto aquí (señala la cintura) y pensé va a sacar y lo va a matar… mejor saco yo primero… lo hice para que no matara a mi amigo… pero, en el lío se me olvido ponerme de lado para no ser un blanco tan fácil y me cogió en la barriga… ahora, bueno ya tu ves tengo que andar con esta funda pegada a la barriga, porque me encontraron muchas perforaciones en los intestinos y me sacaron una parte… me van a operar otra vez para no tener que usar la fundita esta… la bala todavía la tengo en la nalga derecha… bueno si yo no hubiera tenido el revolver a lo mejor nos mataba él a nosotros… es verdad, ya no quiero tener armas ni andar en la calle buscándome vainas.

Aquí, se presenta el fenómeno de “sacar primero” bajo la suposición de que el otro está armado. El supuesto está basado en la profusión de armas de fuego en manos de la población civil.

Caso 4. Un profesional universitario, casado, 30 años de edad, dedicado a la actividad política no ejerce su profesión. La esposa presenta múltiples quejas de maltrato.

“El otro día se puso una camisa y cuando vio que le faltaba un botón comenzó a tirar toda la ropa del closet. . .me voceó de cuantas malas palabras quiso.. . por la tarde vino a pedir perdón. . . así es siempre… otro día llegó a las cinco de la mañana… borracho… me insultó y se tiró en la cama a dormir… cuando vi que tema pintalabios en la camisa… no me aguanté y le caí a palos con el palo de trapear… me entró una rabia que no veía… yo nada mas largaba palos. no hombre, solamente le hice un chichón y una heridita... mas duro debí darle. Acuérdese que el psicólogo donde usted nos mandó lo tuvo que llamar de emergencia porque él me entró a trompadas y me rompió la boca en el mismo consultorio… esto no es fácil”.

El paciente declara: “Ella me conoce… que tantas pendeja’ porque uno le dé su fundazo a la mujer… no me venga con feminismo… ella se lo busca… mucha tela y arreglos para ir al trabajo… pero, no se arregla pa’ su mario… por eso fue que le armé el rebú en la oficina… si quiere que yo la saque que se arregle.. mi imagen no es para andar con una chopa”.

Después de nueve años se decidió el divorcio.

Cuando la flecha del encuentro amoroso se desvía hacia el dominio y supremacía sobre el otro, se crea toda una constelación violenta: violencia directa y libre(agresión física entre los esposos), enmascarada(manipulación, exigencias inusuales, etc.), negativa(no hablarse durante días o semanas), e inhibida(la demanda judicial para romper la unión conyugal). Por eso, la mayoría de los llamados “divorcios” no son más que el último acto violento en una pareja que hace muchos años estaba realmente divorciada en los afectos, el respeto y la conducta. Esta es la razón por la cual se vivencia como una liberación.

Caso 5. Hace un tiempo se iniciaron conversaciones de paz, forzadas, entre árabes e israelíes, en la que estos se vieron obligados a aceptar una delegación palestina. Durante las conversaciones Israel ordenó un ataque en el Líbano. Muere uno de los dirigentes árabes más agresivos y todo el mundo sabe y espera la respuesta terrorista. Semanas después fue virtualmente demolido el edificio de la embajada judía en Buenos Aires, las imágenes son tan desgarradoras que los noticiarios han tenido que seleccionar el material que se va a difundir.

Las conversaciones de paz están suspendidas. En esa zona del mundo se espera una guerra jamás imaginada.

La violencia también tiene modalidades estatales y supranacionales, con la agravante de que las órdenes van pasando de un dirigente superior a uno inferior, lo que da la impresión de que nadie es responsable directo de la violencia.

La motivación de la violencia colectiva es más compleja. “Las clases débiles y oprimidas actúan en nombre de la justicia, las clases privilegiadas en nombre del orden, y la clase media en nombre del miedo” (Alonso-Fernández. 1984).

Ahora estamos en capacidad de extraer lo encubierto en toda la gama violenta:

1- El sujeto en situación de violencia encuentra válida su motivación por más absurda que se presente a los ojos del observador.

2- haber sufrido violencia o poseer objetos violentos (Ej. armas de fuego) predispone en unos casos y facilita en otros la comisión de actos violentos.

3- La violencia es un producto del fracaso o de la incapacidad del sujeto para comunicarse de modo adecuado con el otro.

4- El hombre en situación de violencia se incomunica momentáneamente (”no veía, ni oía nada… no sentí cuando me hirieron, etc.”), porque está bajo la determinación de un pathos, la pasión (”me enfurecí. . .me hervía la sangre…una discusión acalorada”).

5- En lo más profundo el violento busca imponerse, demostrar su poderío de una vez y por todas, sin parar mientes en los valores humanos. Por esto, cosifica al otro convirtiéndolo en objeto de odio, sobre el cual se descarga.

6- El hallazgo más importante de esta investigación es la captación del mundo violento, lo que no sólo nos permite la “comprensión” de la violencia, sino, el camino para evitarla.

Pues bien, la aplicación del método fenomenológico(Husserl), el análisis fenomenológico-antropológico-existencial(Binswanger) y el análisis fenomenológico-ontológico de la existencia como ser-en-el-­mundo (Heidegger) me permite mostrar lo siguiente:

El “mundo violento” surge en dos tramos históricos. Un primer tramo que llamo constituyente en el que el sujeto vivencia una atmósfera de antagonismo, rechazo, disgusto, separación, aislamiento, animosidad y marginación. El peso de esta atmósfera le dificulta el ser-uno-con-los-otros, no puede reconciliarse, la capacidad de perdonar se halla paralizada y se expande la capacidad de resentimiento y odio(odor y odíum tienen la misma raíz lingüística y semántica). Así como el hombre no puede escapar de los olores, pues tendría que dejar de respirar, tampoco puede escapar del odio y el resentimiento cuando no puede ser-uno-con-los-otros. Ya el mundo violento está “constituido” al interior del sujeto. Ahora sólo falta una “motivación” para que haga eclosión el segundo tramo histórico que llamaré violencia constituida”. Aquí, el hombre violento vive un presente-presente (temporalidad puntiforme) porque ha perdido el presente-pasado de su biografía y el presente-futuro de su proyecto vital. Entonces se desliga de la dimensión humana de la que procede y de lo que fue su mismidad hasta el segundo antes de iniciada la violencia constituida. Asimismo, ignora sus potencialidades futuras y las de su familia así como las de los demás. Por esta razón, no valora (en la intraviolencia) las consecuencias de sus actos (riesgo personal, desgracia sobre él y los demás, pérdida de la seguridad económica, desmedro de su prestigio, buena fama y honorabilidad).

Por otro lado, se pierden dimensiones y vivencias del espacio. La espacialidad se reduce a un túnel que conduce al “objeto” de odio y violencia. El resto del campo perceptivo desaparece. Por ello, no puede “ver, “oír”o”sentir” a aquellos que le instan a desistir de la violencia.

El propósito del violento es concentrar toda su fuerza destructiva en una descarga breve y definitiva que aniquile al otro y confirme su superioridad como única vía de autoafirmación.

El mundo violento es una situación de distorsión del tiempo y del espacio vivenciados, en la que no es posible ser-uno-con-los-otros y que somete al individuo al displacer de la estrechez del presente-presente en el devenir de la vida, del que sólo es posible escapar mediante la violencia constituida.



4-BASES PARA EL CONTROL Y REDUCCION DE LA VIOLENCIA.

 

Todo programa que intente controlar y reducir la violencia debe empezar por reconocer la complejidad del problema. Inciden en él vectores psicológicos, educacionales, geopolíticos, sociales y de modo más profundo, factores simplemente humanos, como se capta en la canción popular:

En el barrio de La Yuca

Vive un vivo, un incapaz es Catalino El Dichoso. individuo sin igual,

pongan atención señores

oigan todos,

lo que dice éste pícaro genial:

Que viva la fullería,

el jumo y la enredadera,

si no me agarra el sargento

puedo engañar a cualquiera.

La vida tiene sus leyes que es preciso obedecer,

la primera ley de vida es buscar con qué comer.

(Jimmy Sierra y Ramón Orlando Valoy)

“Catalino El dichoso”.

“En la boca de los Tiburones”.

La sola evocación de los problemas psicosociales nos muestra que la tarea de reducir la violencia es empresa para varias generaciones, pero, la ejecución debe comenzar ahora mismo.

A partir de las determinaciones esenciales, es decir, válidas para todos los seres humanos, proponemos lo siguiente:

1- Prohibición total del porte de armas blancas y de fuego

2- Desarme general de la población civil y proceder a un nuevo examen psicológico de solicitantes de permisos para armas de fuego (sólo para la tenencia). El examen debe ser responsabilidad de la Sociedad Dominicana de Psiquiatría. El Estado es el responsable de otorgar o negar el permiso (Secretaria de Interior y Policía).

 

3- Iniciar la reeducación del hombre con respecto al consumo de bienes materiales y al individualismo, mostrándole el camino de la creación del bien común, un estado de justicia social, el respeto de la dignidad de la persona humana y la solución pacífica de los conflictos.

4- Alzaprimar nuestros valores culturales tradicionales para romper el sentimiento de inferioridad frente a las culturas de países desarrollados.

5- Finalmente, estamos negados a admitir el supuesto de que el dominicano no tiene salida, que el dominicano no tiene ni siquiera el derecho a soñar. Es por eso que mi quinta y última propuesta contra la violencia es dirigir la agresividad humana hacia la creación de una nueva civilización, mas digna y más humana: La civilización del amor. Porque nada. es más perfecto que el amor. “El amor es paciente, servicial y sin envidia. No quiere aparentar ni se hace el importante. No actúa con bajezas, ni busca su propio interés. El amor no se deja llevar por la ira, sino, que olvida las ofensas y perdona. Nunca se alegra de algo injusto y siempre le agrada la verdad. El amor disculpa todo, todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta. El amor nunca pasará.. (1ra. de Cor. 13,4-8).


5-BIBLIOGRAFIA.

1-Alonso-Fernández, F. “Fundamentos de la Psiquiatría actual”.

Ed. Paz Montalvo. 3ra. Edición. Madrid. 1976.                                                     

2-Alonso-Fernández, F. “Raíces Psicológicas de la Violencia”. Fundación Santa Maria. Madrid. 1984.

3-Descartes, R. “Discurso del Método”. Edaf. Madrid. 1970.

4-Díaz, C. “Introducción a la Fenomenología”. Zero S.A. Madrid. 1971.

5-Dilthey, W. “Introducción a las Ciencias del Espíritu”. Revista de Occidente. Madrid. 1956.

6- Ey, H., Bernard, P., Brisset, Ch. “Tratado de Psiquiatría”. Toray-masson, 6ta. Edición. Barcelona. 1974.

7- Goldstein, 3. “Agresión y Delitos Violentos”. Ed. El Manual Moderno. México. 1978.

8- Husserl, E. “Investigaciones Lógicas”. Revista de Occidente. Madrid. 1976.

9- Jaspers, K. “Escritos Psicopatológicos”. Ed. Gredos. Madrid. 1977.

10- Martí-Tusquets, J.L. “Psiquiatría Social”. Ed. Herder. Barcelona. 1976.

11- Ramos, S.L. “Derecho Penal”. MIMEO. Santo Domingo. 1958.

12- Rojas, E. “Remedios Para El Desamor” Ed. T.H. Madrid. 5ta. Edición. 1990.

13- Seva, A. “El abandono y La Privación Afectiva en el Niño”. Actas del Primer Congreso Sobre El Niño Abandonado.

FENVIO.MsWord 1995.

Fenomenología de la Violencia

Publicado en Psicopatología Clínica

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