¿Etica Médica? Barnett-Stern-Brea Franco-Rivera

Medicina es una forma de robar a los pacientes 

Testimonio de un médico: la medicina como estafa en la República Dominicana

Acento.com.do

Dr. Julio Cesar Barnett 

Cuando un paciente llega a nuestra oficina viene muy preocupado y al mismo tiempo desarmado: primero porque no sabe lo que tiene y segundo, se está entregando totalmente en nuestras manos porque quiere que le resolvamos su problema, tiene un desconocimiento total de lo que está sufriendo o de su enfermedad, quiere que lo sanemos y nosotros simplemente los engañamos. 

07 DE MAYO DEL 2013

Servicios de Acento.com.do 

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- El médico cirujano cardiovascular Julio César Barnett expresó indignación por el curso que ha tomado la práctica médica en la República Dominicana, la que considera lamentable, interesada, vergonzosa y vergonzante.

En un relato sobre su vida vinculada a la medicina, y a la práctica médica, describe las múltiples formas de engañar o estafar a los pacientes, que acuden a los hospitales y consultorios médicos, desconociendo lo que tiene valor y lo que no, y las formas utilizadas por ciertos profesionales que estafan a los ciudadanos.

Julio César Barnett es jefe de cirugía cardiovascular en el hospital Salvador B. Gautier, en el Instituto Dominicano de Seguros Sociales (IDSS). Además es cirujano cardiovascular en el Instituto Dominicano de Cardiología.

Dice que las prácticas corruptas son comunes en otros países, como Estados Unidos, pero que allí existen sanciones y formas de determinar quiénes son los que incurren en ese tipo de abuso. En República Dominicana no. 

A continuación el testimonio del doctor Julio César Barnett 

¿Por qué quise ser médico, por qué me avergüenzo de ser médico? 

Corría el  mes de abril o mayo del año de 1962, apenas casi un año del ajusticiamiento del tirano, yo estaba en el primer curso del bachillerato y ya soñaba con estudiar medicina. No se me olvidan los momentos que pasaba en el patio de mi casa matando lagartos, para luego inyectarlos con agua en el abdomen  y disecarlos con las famosas navajitas Gillette de dos filos de la época. También cuando enterrábamos los ratones muertos y luego de que pasara cierto largo tiempo, desenterrarlos para armar su esqueleto. Ese era mi mundo fascinante de aprendiz que desde muy temprana edad  me arrastraba hacia lo que era para mí el sumum del conocimiento; la medicina. 

De niño, los primeros pasos

Puedo decir que hubo otras dos cosas que influyeron en mi desde muy temprana edad: el ser asmático y estar siendo tratado por un médico neumólogo de pelo y bata blanca, el Dr. Manuel Rodríguez Jiménez al que siempre se le distinguía  por una tenue sonrisa que irradiaba paz, la otra que tenía un primo muy querido en la familia, que se había graduado de médico y que se encontraba en los Estados Unidos haciendo su especialidad.

El tiempo transcurrió de manera tan breve que llegó la revolución de abril y con ella me gradué de bachiller en Ciencias Físicas y Naturales. De inmediato busco la oportunidad de dar los primeros pasos en la medicina y dejo mi casa para entrar a vivir en una clínica de mucho prestigio, a partir de entonces llego al prólogo de lo que me absorbería para toda la vida.

Primero comencé  a poner inyecciones, dar puntos de sutura en la frente, sobre las cejas y en la barbilla a los niños que se caían al suelo. Luego vendría el ser ayudante de cirugía y obviamente la hipertrofia del ego en esos años juveniles. Empecé a entender del respeto que sentían los pacientes por los médicos, entendí también del respeto que tenían los médicos por los pacientes, de su interés por resolver los problemas de los enfermos, de las malas noches al lado de ellos y sobre todo de las palabras de consuelo tanto para el enfermo como para con sus familiares.

También conocí en esos primeros tiempos que  no había un afán desmedido por lucrarse de los pacientes, de limpiarle los bolsillos; todo lo contrario, esos médicos trataban de que sus honorarios fueran justos. Si es cierto, que a uno que otro se le podía ir la mano y eso es lógico que suceda, pero para ese entonces no existía un consumismo desenfrenado y  la consecución de unos  teneres, rabiosamente perseguidos a como diera lugar.

Me eduqué en esa clínica, rodeado de un grupo de médicos que nos enseñaron de todo, medicina, educación, comportamiento, ética, y, hasta que está bien y que está mal en el mundo de la medicina. Nos enseñaron a hacer lo que estaba correcto y lo más importante que nunca debíamos anteponer nuestros intereses personales a los intereses de nuestros pacientes. También nos enseñaron que había algunos que hacían sus trampitas, pero esos se podían contar con los dedos de la mano.  Muchos de mis maestros  han partido de este mundo, otros están con nosotros y a todos sin excepción los recuerdo con admiración, cariño y sobre todo con extraordinario respeto.

Me hice adulto y me gradué de médico

Me inicié en el mundo de la medicina como practicante (ya no existe este espécimen ahora son médicos graduados) a  los 17 años, pasé la adolescencia entre la clínica y la universidad hasta que me hice adulto y me gradué de médico. Difícil la carrera? No, mis profesores me la hicieron fácil. A partir de ese entonces comienza un nuevo recorrido, difícil de adaptarse, tú solo y un mundo nuevo desconocido frente a ti. Llego a hacer la famosa pasantía (servicio social) en el municipio de San José de los Llanos, provincia de San Pedro de Macorís. Ahí llego todavía sin conocer la dimensión de lo que significa para una comunidad el ser médico. El significado: DIOS.

Poco a poco me voy dando cuenta lo que yo representaba para ese pequeño pueblo. Con muy pocos empleos, con la cosecha del arroz secano en la sabana de Guabatico y nada más. Fui médico Ginecólogo Obstetra, Pediatra  Internista y Salubrista. No pude ser cirujano, porque no existían las condiciones ni estaba preparado para tanto. Salvamos a  varias muchachas con sangrados por aborto incompleto, de la manera que mis profesores de la maternidad La Altagracia me habían enseñado.  Gastroenteritis en los niños, insuficiencia cardíaca en los adultos por hipertensión arterial no controlada, y los viernes después de la 1 PM tenía que examinar las meretrices  del batey “Paloma” y determinar quién podía trabajar y quién no; con sus consabidos trastornos socioeconómicos. Fue una experiencia extraordinaria y me convertí de repente, de muchacho médico a hombre médico. La comunidad de Los Llanos como se le dice, no sabe cuánto le agradezco. 

Salgo del país a hacer la especialidad y regreso a los 7 años 

Cuando regreso a la República Dominicana con todo ese cúmulo de conocimientos adquiridos, intranquilo por quererlos aplicar y queriéndome comer el mundo, me encuentro que la cirugía cardiovascular en mi país, en la que me había entrenado, no existe.

Pero cómo que no existe si nosotros fuimos de los países latinoamericanos que primero hicimos cirugía de corazón? Cómo que no existe si el Dr. Pierre Grondin, famoso cirujano canadiense, formó desinteresadamente un grupo completo de dominicanos en Canadá, para desarrollar la cirugía de corazón en nuestro país?

Nadie me ha querido decir las razones, pero hay rumores que dicen que desde que llegaron  se pelearon. Porque todos querían ser caciques y había pocos indios. Desde ya empiezo a conocer dentro de la medicina dominicana el canibalismo entre colegas, que al cabo de treinta años después se convierte en una vorágine que nos absorbe a todos. Me comienzo a avergonzar. Se inicia el calvario, porque eso nunca lo había vivido, ni nunca me lo habían enseñado.

Primeros desengaños con la práctica

Comienzo a practicar la medicina como especialista y voy conociendo el ejercicio de esta profesión en la capital de mi país. En los primeros días de mi ejercicio profesional un médico amigo me refiere un paciente con un derrame pericárdico y que había que puncionarlo para sacarle el líquido, (el pericardio es la membrana que envuelve el corazón). Este procedimiento se realizó sin problemas y cuando me pagan mis honorarios, el dueño de la clínica me quería quitar el 30 por ciento, por “trámites de cobro”, porque yo no era del staff de esa clínica.

Comienzo a enterarme de  que muchos de nosotros referíamos a hacer exámenes de laboratorio a los pacientes, en laboratorios específicos porque estos retornaban al médico  una comisión de un 20% o 30%. Lo mismo sucedía con las imágenes, enviando a nuestros pacientes a realizarse radiografías a sitios específicos simplemente porque recibían una jugosa comisión, sin importar la calidad de la imagen o el diagnóstico confiable del estudio, realizado por un médico entrenado y capaz y todo esto en detrimento de la salud del  paciente. La vergüenza iba in crescendo. 

Engaños y abusos de la práctica especializada 

Con el transcurso del tiempo y el ejercicio  de la profesión he notado, que cada vez indicamos más estudios costosos y la mayoría de las veces innecesarios. El número de resonancias magnéticas  de la columna o el cerebro hechas por síntomas comunes de dolor de espalda o dolor de cabeza que han probado ser normales, es suficiente evidencia de que estos estudios se han conducido excesivamente.

De hecho, la resonancia magnética de la columna ilumina los cambios normales degenerativos mejor que nunca y conlleva a reportes de “anormalidades” que no existen  y a cirugías de la columna innecesarias. Lo mismo sucede con muchas cirugías artroscópicas o no, de la rodilla que hubieran tenido la misma evolución si se hubiera aplicado tratamiento médico. También sucede que se operan pacientes de Bypass aortocoronario de manera innecesaria, cuando la evolución con cirugía es la misma si se hubiera realizado con tratamiento médico.

A veces los pacientes se asombran cuando de inicio en la oficina me enseñan un Duplex de las extremidades inferiores o una angiotomografía de la arteria aorta y yo les digo que luego de que converse y los examine, yo veré sus estudios. Yo soy un médico tachado a la antigua. Me enseñaron en una de las primeras materias de la carrera de medicina, Semiología Médica (como interrogar y examinar al paciente), que el 70% de los diagnósticos se hacían con una buena historia clínica y un examen físico y el resto se completaba con la ayuda de laboratorios, imágenes y estudios más especializados.

Referimientos por conveniencia económica

En ocasiones aparecen gastroenterólogos que les exigen a cirujanos generales una comisión de sus honorarios a cambio de una base de referimientos numerosa, de manera que el cirujano pueda obtener una gran cantidad de ingresos económicos. Ese médico no está refiriendo sus pacientes al cirujano que él considera de muy buena capacidad, bien entrenado y que va a salvaguardar la vida de sus pacientes. Él lo está refiriendo al cirujano que le garantiza un retorno económico. Lo mismo sucede en la relación entre cirujanos cardiovasculares y cardiólogos.

Decía el Dr René Favaloro, en la Argentina,  Padre de la cirugía del Bypass aortocoronario,  en su carta de despedida antes  de suicidarse de un disparo  al corazón. En negritas:

“¡Lo que tendría que narrar de las innumerables entrevistas con los sindicalistas de turno! 

Manga de corruptos que viven a costa de los obreros y coimean fundamentalmente con el dinero de las obras sociales que corresponde a la atención médica.  

Lo mismo ocurre con el Pami. Esto lo pueden certificar los médicos de mi país que para sobrevivir deben aceptar participar del sistema implementado a lo largo y ancho de todo el país.  

Valga un solo ejemplo: el Pami tiene una vieja deuda con nosotros, (creo desde el año 94 o 95) de 1.900.000 pesos; la hubiéramos cobrado en 48 horas si hubiéramos aceptado los retornos que se nos pedían (como es lógico no a mí directamente).  

Si hubiéramos aceptado las condiciones imperantes por la corrupción del sistema (que se ha ido incrementando en estos últimos años) deberíamos tener 100 camas más. No daríamos abasto para atender toda la demanda.

Los mismo ocurre con los pacientes privados (incluyendo los de la medicina prepaga) el médico que envía a estos pacientes por el famoso ana-ana , sabe, espera, recibir una jugosa participación del cirujano.

La corrupción ha alcanzado niveles que nunca pensé presenciar. Instituciones de prestigio como el Instituto Cardiovascular Buenos Aires, con excelentes profesionales médicos, envían empleados bien entrenados que visitan a los médicos cardiólogos en sus consultorios. Allí les explican en detalles los mecanismos del retorno y los porcentajes que recibirán no solamente por la cirugía, los métodos de diagnóstico no invasivo (Holter echo, camara y etc., etc.) los cateterismos, las angioplastias, etc. etc., están incluidos”

Deshumanización de la medicina: vergonzoso y vergonzante

Este tipo de deshumanización de la medicina, sin ningún apego a la ética por parte nuestra, y para mayor crudeza de engañar a nuestros pacientes, anteponiendo nuestros intereses económicos por encima de los intereses de ellos mismos, se ha extendido en todo nuestro país y ha sido para mí en todo el verdadero sentido de la palabra vergonzoso y vergonzante.

Cuando un paciente llega a nuestra oficina viene muy preocupado y al mismo tiempo desarmado: primero porque no sabe lo que tiene y segundo, se está entregando totalmente en nuestras manos porque quiere que le resolvamos su problema, tiene un desconocimiento total de lo que está sufriendo o de su enfermedad, quiere que lo sanemos y nosotros simplemente los engañamos.

Para finalizar, la mayoría de los dominicanos estamos de acuerdo de que nuestra sociedad está corrompida hasta los tuétanos y esto, aseverado por las cifras del Foro Económico Mundial de Davos Suiza, Entonces si es así, la clase médica vive en una burbuja aislada de su sociedad corrupta? Definitivamente, NO, es la respuesta.

En el país que siempre tomamos como referencia, los Estados Unidos de Norteamérica, se pueden hacer todas estas tropelías, pero si te atrapan te maltratan y te aplican la ley. Allá existen ciertas leyes como la ley de Stark en contra de los autoreferimientos, las leyes que protegen el Medicare y Medicaid y la ley anti-comisiones clandestinas (Anti kickback law), que si las violan tanto el corruptor como el corrompido, pierden la licencia, los multan y lo mandan hasta cinco años de cárcel. Aquí que yo sepa, no las hay.

Dígame amable lector, si no hay motivos suficientes para avergonzarme de mi profesión. 

Julio C. Barnett

Primera promoción de la escuela de Medicina de la UNPHU 1973

ECFMG 203-539-2 

Herbert Stern

 

Debate sobre la medicina en el país

 

De médico a médico: Stern responde las críticas a la corrupción en la medicina

 

Tu autocrítica y tu vergüenza las entiendo y eso me obliga a ser cada día más exigente en mi ejercicio y con todo el que me rodea, para con nuestras actitudes y la de tantos médicos de nuestro país, te demostremos que en este país no todo está perdido. 

09 DE MAYO DEL 2013

Servicios de Acento.com.do 

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- El doctor Herbert Stern, médico oftalmólogo, valoró la valentía y honestidad del doctor Julio César Barnett al denunciar corrupción y pobreza en la práctica profesional de la medicina, pero aclaró que son muchos los profesionales honestos en el área de la salud, que representan el sentir de una mayoría dedicada a las buenas acciones y no a la corrupción.

De ese modo el doctor Stern respondió un testimonio del doctor Barnett, publicado por Acento.com.do, en el cual describe las formas más comunes de estafar a los pacientes y la confianza que los mismos depositan en los profesionales de la salud. El doctor Barnett dice sentirse avergonzado de estas prácticas y arrepentido de haber incursionado en el área de la salud. La columnista de Acento, Sara Pérez, escribió también un artículo sobre el testimonio del doctor Julio César Barnett (July). 

A continuación la respuesta del doctor Herbert Stern aldocumento publicado por Acento.com.do, del doctor July Barnett: 

Mayo 7 del 2013 

Querido July:

He leído tu escrito de hoy en Acento, y me he sentido apenado y triste por la situación a la que hemos llevado nuestra profesión, en que efectivamente se mueven muchos médicos sin ética y muchos comerciantes de la medicina.

Pero de inmediato vienen a mi tantos y tantos médicos honorables y hombres de bien, que se encuentran a todo lo largo y ancho de nuestro país.

Nos falta conocer nuestra historia y nos falta que nos enseñen ética medica, y hasta como cobrar y manejar los asuntos financieros, porque somos profesionales y merecemos vivir con decoro y dignidad gracias a nuestra actividad. Pero siempre, eso sí, teniendo el paciente como norte. 

Recuerdo muy bien una conversación con el Dr. Jorge Abraham Hazoury, cuando me dijo que el que se inscribía en la escuela de medicina tenía que entenderlo como un sacerdocio, como un compromiso para todos los pacientes sobretodo los más necesitados.

Es cierto, July, que hay vagabundos por ahí disfrazados de médicos, pero también es cierto que tenemos  un Instituto de la Diabetes, o de la Piel o del Corazón, en donde hay muchos médicos dedicados a hacer todo el bien posible.

Y si nos fijamos en nuestra historia nombres como Heriberto Pieter, como Manuel Tejada Florentino, como Arturo Damirón, Darío Contreras, Francisco Moscoso Puello, Luis Eduardo Aybar, Heriberto Valdez y tantos más que son un orgullo para los dominicanos.

Necesitamos urgentemente remozar nuestra credibilidad frente a la Sociedad, que no nos vean como mercaderes, sino rescatar el espíritu del Juramento Hipocrático, que nos obliga a hacer todo lo posible por el bien de nuestros pacientes, y nos comprometemos a utilizar nuestros conocimientos y habilidades para su bienestar.

Como profesor universitario he dado un seminario de Ética y Técnica de la consulta médica, en el que trato de educar a los estudiantes en la correcta ética, para con los pacientes y para con los colegas, y además enseñarles a cobrar con justicia y eficiencia.

El mundo de hoy en día, con tantas tarifas con las Administradoras de Salud, la complejidad de la situación económica, la corrupción y la impunidad en todos los estamentos de la sociedad, nos hacen muy permeables a tentaciones.

A veces es difícil pedirle a un médico joven, que ha estudiado más de 10 años entre carrera y especialidad, que no se tiente con el dinero fácil, cuando a su lado, un empresario más joven que el, o un político de cualquier partido, exhiben unos niveles de lujo y de dispendio, que pueden obnubilar una mente joven.

Tu autocrítica y tu vergüenza las entiendo y eso me obliga a ser cada día más exigente en mi ejercicio y con todo el que me rodea, para con nuestras actitudes y la de tantos médicos de nuestro país, te demostremos que en este país no todo está perdido, y que hay mucha gente buena y honesta, que cada día acude a su trabajo con decencia y honor.

Y estoy seguro, de que son más, muchos más de los que crees.

Un fuerte abrazo

Herbert 

Rosa Marina Brea Franco 

Carlos, esto no se ve solo con los médicos de diferentes especialidades, lamentablemente los profesionales de la salud mental también están cayendo en casos penosos y lamentablemente conocidos de corrupción; además  prescripción de psicofármacos innecesarios, evaluaciones psicológicas costosísimas y confusas, psicólogos “expertos” en todas las áreas. 

Hace un tiempo expresé mi preocupación por el caso de los “coachs” que están abriendo consultorios y trabajando como psicólogos sin ser entrenados. Este es el paraíso para cualquier extranjero que llegue y se quiera instalar sin saber si en su país de origen cometió alguna mala práctica. 

Por otro lado veo y escucho y leo en Tv, radio y prensa muchos programas y artículos de temas psicológicos (un exceso hoy día , algunos tienen una intención educativa y de orientación pero cualquiera sale en los medios a expresar su opinión no sustentada de un tema profundo como por ej. la violencia de genero entre otros y dicen barbaridades que preocupan y confunden!!!! 

Paradójicamente, hay muchos profesionales que están haciendo maestrías  estudiando muchos cursos en el extranjero y en el país; algunas de estas especialidades y maestrías en mi opinión  son buenas aunque pudieran ser cada vez mejores; me contrasta que en algunos de estos programas  acepten a médicos no necesariamente psiquiatras específicamente en maestrías del área psicológica, indudablemente falta más rigurosidad en la formación de nuestros  profesionales. 

Nuestra carrera es hermosa pero conlleva mucha responsabilidad, se puede ayudar mucho pero también podemos hacer mucho pero mucho daño. 

                                        Rosa Mariana brea

 

De July a Herbert…..!Ay… ética Médica Profesional..??

De Luis Rivera.

 

Queridos amigos y colegas. El Dr. July Barnett ha tocado una tecla muy sensible en los profesionales de la medicina y comentada por el amigo Herbert Stern con enfoques divergentes. La reseña plantea la frustración sufrida por un excelente profesional de la salud ya en el ocaso de su carrera ante la pérdida de valores éticos y morales que carcome la practica medica de nuestro país. La pérdida del humanismo por suplantación de las prácticas introducidas por el neoliberalismo rampante y deshumanizado. Los valores tradicionales de la medicina se pierden y son sustituidas por la comercialización de los servicios de salud y el médico se convierte en el esclavo profesional de la modernidad (?). Se establecen patrones de producción en desmedro de la calidad. La nueva tecnología es introducida para el ejercicio “robótico” de la profesión, imperando la medicina de imágenes como modelo de la nueva industria de la salud. El cerebro humano, ejercitado para hacer los diagnósticos en base a una buena historia y examen físico (70% del diagnostico) y laboratorio, ahora es sustituido por por las imágenes y las computadoras, que son usadas en el 80% de los diagnósticos con soporte de imágenes. Los pacientes son tratados como mercancía que tiene un precio y se da un trato acorde con la venta de los servicios…”médicos mercaderes”…..la actual medicina es una estafa. 

Herbert, plantea una visión optimista, basada en los buenos ejemplos de pioneros de la medicina, que trazaron con su visión y amor a la profesión el derrotero de la medicina dominicana.Dice: ”Necesitamos urgentemente remozar nuestra credibilidad frente a la Sociedad, que no nos vean como mercaderes, sino rescatar el espíritu del Juramento Hipocrático, que nos obliga a hacer todo lo posible por el bien de nuestros pacientes, y nos comprometemos a utilizar nuestros conocimientos y habilidades para su bienestar”. 

Barnett expresa el fracaso del sistema de salud con la destrucción del humanismo histórico y romántico de los años 40 al 1990….Hoy es predomino de “las fuerzas del mercado”..vivir para morir sin honra,…mas bien muertos de hambre, desamparados sin futuro, pobres del alma…enfermos sin esperanza!!. Stern: Todavía hay esperanza..no todo esta perdido!! 

Luis Rivera: La medicina Dominicana está enferma de gravedad…….pero tiene cura delicada!! La época pasada se fue para no volver…!!. Quisiéramos ver esos tiempos donde el médico era un ser humano venerado, admirado…y querido por todos. El pago por consulta era mas que un cobro….era un agradecimiento!!. En el área rural: un racimo de plátanos, una guinea o hasta un chivo para que el Doctor ….lo deguste en el fin de semana. Los médicos…no cobraban a sus colegas, ni a sus familiares. La historia fue cambiando por paga los “procedimientos” o al paciente, aunque sea medico hay que “cobrarle, de lo contrario no valoran el tratamiento y no llevan el tratamiento”.  

La realidad es que esta situación es mundial. Responde a un nuevo orden mundial.. el surgimiento del Neoliberalismo. El estado patriarcal ha sido sustituido por el poder del capitalismo donde las fuerzas dominantes están regidas  por fuerzas políticas y económicas. Lo que importa son los bienes y riqueza que interactúan para producir mayor cantidad de bienes. La distribución de esos bienes solo beneficia a la clase dominante. En este orden global, todo tiene su precio, y todo se mide como mercancía: los bienes y servicios caen justamente dentro del intercambio de: “necesidades y servicios” de la medicina moderna. Aquí se convierte la medicina tradicional humanitaria, caritativa…romántica en una gran industria mas del sistema. El usuario es el paciente que va en compra de una necesidad (salud)….los hospitales y clínicas prestan (venden servicios): cura enfermedad, …médicos, …esclavos modernos del sistema que dan salud (?)..resultado= una operación de compra y venta. Los prestadores de servicios, mayormente cobran sus servicios por medio de compañías comerciales (ARS) que no ven pacientes, sino que aseguran un pago por ese servicio. De este modo, el medico es un asalariado mas del sistema de salud. El pago del paciente directo al medico es una relación social en vías extinción…hoy día se da en el sector más exclusivo de la sociedad…aquí aun persiste algo de humanismo!? También en los sectores más humildes, donde el pago es muy bajo. 

Fuera de ese orden económico, la medicina es salvable, con la participación de las Universidades, Hospitales, Clínicas, Colegio medico y sociedades especializadas. El estado, como ente regulador del sistema esta tan corrompido como el mismo sector privado. La creación de las entidades de salud auto gestionables, podrían contribuir notablemente a crear un modelo más humano. El ejercicio medico individual esta sometido a fuerzas brutales de explotación económicas. En latino América, el promedio salarial para un medico de hospital va de US$ 1,500 a US$ 2000.00. En Rep. Dominicana es de US$ 1,000.00. Muy por debajo; esto obliga a los jóvenes médicos a la práctica del pluriempleo para poder obtener los recursos con que sobrevivir. 

Todavía queda un sector médico humanitario, romántico en extinción: Médicos que son docentes en Universidades y que trabajan en hospitales(Por amor..no por necesidad), que hacen investigación y hacen práctica privada limitada que mantienen la llama de la practica humanitaria………..! último reducto de lo que el viento se llevó!. 

Dr. Luis Rivera

 

 

Publicado en GUIA DOMINICANA (GEDI-I)

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