Desarrollo del ser como personalidad

Aproximación Teórico-Episte-Metodológica sobre el Desarrollo del Ser como Personalidad

Rebeca Castellanos Gómez , Msc.. Universidad Nacional Experimental de Guayana (UNEG). Venezuela

http://www.facso.uchile.cl/publicaciones/moebio/16/castellanos.htm

Resumen

La consideración del desarrollo del ser como personalidad es vista en este artículo sobre la base de la unidad de lo teórico, lo epistemológico y lo metodológico, ofrecida como contribución la producción del conocimiento científico, en la Educación Superior, sobre la categoría personalidad. El abordaje se realiza a través de la identificación de “nodos articulatorios” entre la teoría de la complejidad sustentada por Edgar Morín, el Enfoque Histórico-Cultural de Vigotsky y la Epistemología Cualitativa tesis sostenida por Fernando González Rey. De lo anterior se desprenden ideas para una aproximación metodológica que permita conocer el desarrollo del ser en su complejidad.

Palabras claves: personalidad, educación, metodología, ser.

1) Introducción

En el mundo científico y en especial en las ciencias humanas se atraviesa por momentos de incertidumbre producto de la inadecuación de las rígidas estructuras metodológicas heredadas del positivismo a la naturaleza dialéctica y vincular del comportamiento del hombre. Estamos en presencia de una nueva dimensión en la revalorización de lo humano, con inestimables consecuencias en los planos epistemológicos y metodológicos. Esta discusión no es nueva y se inscribe en el debate que, sobre el papel protagónico de los paradigmas en la producción del conocimiento científico, impulsó con fuerza y novedad Thomas Kuhn. Su planteamiento sobre el avance de la ciencia en “zig-zag”, refiriéndose, explícitamente, a las dudas, discontinuidades e incertidumbres manifiestas ante la aparición de un nuevo descubrimiento, constituye un interesante proceso pleno de complejidad. Se impone una revisión de los cimientos de la arquitectura científica, consideración de indudable validez en las ciencias humanas.

La reflexión anterior supone nuevos modos de hacer y pensar la ciencia y sobre la ciencia que van tomando cuerpo de paradigma diferencial (o matriz disciplinar en términos kuhnianos), consecuente con la nueva postura del hombre como sujeto-objeto de conocimiento científico y de sus inseparables vínculos relacionales con el entorno que lo rodea.

El desplazamiento y gradual sustitución del modelo positivista en la investigación de lo social guarda estrecha unión con la naturaleza ontológica de lo humano como objeto de conocimiento y con el re-pensar el modelo axiomático de la ciencia clásica en cuanto a su impropiedad e inadecuación (Martínez, 1999) en disciplinas, cuya naturaleza compleja, las aleja del carácter lineal de otras. El hecho de que el comportamiento de lo social no es absoluto sino relativo, explica la manifiesta incapacidad del modelo positivista para comprender y abarcar, en su justa dimensión, los cambios y transformaciones sociales. La pretensión de universalidad epistemológica y metodológica se convierte así en un mito.

El paradigma científico-positivista centra su filosofía de la ciencia en lo que se dio en llamar la teoría verificacionista del significado. Newton y Descartes fueron sus principales exponentes (se le conoce como paradigma newtoniano-cartesiano), a Descartes se debe el dualismo absoluto mente-materia. Pudiera afirmarse que se privilegiaba a un único mundo compuesto por elementos y relaciones fijadas por las leyes de la lógica clásica (Najmanovich 2001), esta postura se radicalizó de tal manera que ha dominado la cultura a lo largo de varios siglos y aún cuando se observa la presencia de un paradigma emergente, las universidades y centros de estudios de las ciencias actuales han enfrentado serias dificultades en el terreno episte-metodológico para sustituirlo.

2) Un sendero episte-metodológico diferente

Si partimos de una visión del hombre en tanto ser individual y social como objeto de conocimiento encontramos que, a partir de las décadas de los años 60 y 70 surge una comprensión más integral del conocimiento científico, en la cual comienza a considerarse al hombre como sujeto-objeto vinculado a su contexto socio-cultural y a su ambiente natural. Algunos pensadores como Bachelard, Jacob y Morín postulan la necesidad de pensar y crear una epistemología sobre la base de una concepción integral del hombre y su mundo cuya naturaleza es la complejidad. Tesis esta que no resulta ajena al Enfoque Histórico-Cultural de Vigotsky y sus seguidores.

Considerar el desarrollo del ser, en tanto personalidad, como objeto de estudio pasa por una visión compleja del ser humano ubicado en su particular contexto histórico-social; ésto influye directa y sustantivamente en el propio proceso de construcción de conocimiento el cual lleva esencialmente implícito el movimiento, la actividad y el cambio. Estudiar el desarrollo del ser como personalidad enmarcado en el vector historicidad (Vigotsky) y una cultura particular, que es a la vez individual y social implica realidades subjetivas o mundos de vida (Martínez 1999) diferentes y comunes en un proceso eminentemente dialéctico y complejo. La fidelidad de este fenómeno amerita de vías para la construcción del conocimiento lo suficientemente amplias, sistemáticas y flexibles como para abordarlo sin desvirtuarlo; vías éstas que por su propia naturaleza, tienen como precedente un pensamiento relacional, en palabras de Morín (1996) un pensamiento ecológico.

En este sentido creemos, que una postura epistemológica adecuada a este objeto de conocimiento puede integrar elementos medulares de la Epistemología Cualitativa (González 1997), con los postulados esenciales de la teoría de la complejidad (Morín 2000) y con las implicaciones teórico metodológica del Enfoque Histórico-Cultural promulgado por Vigotsky y sus seguidores. 

3) Postulados Propuestos

A continuación se detallan los postulados considerados como esenciales de las tres posturas teóricas reseñadas anteriormente para la producción de conocimiento en el desarrollo del ser.

a) Teoría de la Complejidad

En lo que respecta a la complejidad, Morín la concibe como un “tejido de eventos, acciones, interacciones, retroacciones, determinaciones, que constituyen nuestro mundo fenoménico” (1997: 32) por ello se parte de la aceptación de algunos de sus supuestos y de sus principios. Un enfoque de corte epistémico de esta teoría, con el desarrollo del ser como objeto de conocimiento, implica aceptar como supuestos válidos los siguientes: a) la naturaleza múltiple y diversa de lo estudiado. Cada persona es en sí misma un ser único de naturaleza multidimensional donde lo biológico, lo psicológico y lo social se conforman diferencialmente; por lo tanto, el desarrollo del ser es un proceso con múltiples aristas enmarcado en un momento y espacio únicos; b) la configuración de elementos disímiles y contradictorios en diferentes unidades. Este supuesto guarda relación con el carácter dialéctico en el desarrollo de la personalidad de cada quién (González 1996), así como del proceso de enseñanza-aprendizaje que lo involucra c) la presencia de lo imprevisto como forma de expresión. Asumiendo la complejidad de la realidad, lo único que parece seguro es el cambio y con él el surgimiento de lo imprevisto, tanto en lo atinente al desarrollo del cualquier investigación social per se, como a la actuación de los sujetos durante el proceso, d) una concepción abierta de la relación sujeto-objeto, lo cual indica su estudio en el marco del ecosistema en el que se encuentra y, más aún, en un meta sistema abierto. He aquí un importante nodo articulatorio con el Enfoque Histórico-Cultural.

Por su parte, esta aceptación del carácter complejo del sujeto-objeto de conocimiento en tanto ser humano, conducen al reconocimiento de la pertinencia de los principios básicos de la complejidad, a saber:

Principio Dialógico

Asocia a la vez dos términos complementarios y antagónicos. Permite mantener la dualidad en el seno de la unidad. Este principio es inmanente a los seres vivos, no es un método para abordar la realidad, por ello sirve de guía en la comprensión del ser humano en su proceso dialéctico de desarrollo como personalidad.

Principio de Recursividad Organizacional

Considera que los productos y los efectos son al mismo tiempo causa y productores de aquello que los produce. Esta tesis derrumba la causalidad lineal propia del positivismo. Su valor epistemológico a los efectos de una investigación de esta naturaleza, está dado por el hecho de que provee un soporte a la interpretación hermenéutico-dialéctica del proceso de desarrollo en el ser (nivel individual) y el convivir (nivel social), en una red vincular de interacción.

Principio Hologramático

Con este principio, que concibe a la parte en el todo y al todo en cada parte, se trasciende el reduccionismo e influye directamente en la interpretación del aprender a ser. Se entiende, entonces, al proceso como un todo que se va configurando de manera particular en el hombre con su aprendizaje y actuación. Está estrechamente vinculado a la recursividad y a la dialógica.

b) Enfoque Histórico-Cultural

Este enfoque tributa a la postura epistemológica por sus postulados esenciales que es necesario puntualizar:

La unidad de la determinación histórico-social de la personalidad, su carácter activo, único e irrepetible en la regulación de la actuación (González 1996).

Vigotsky (1987), explica el proceso de formación y desarrollo de la personalidad partiendo de la tesis de la Situación Social del Desarrollo. Este concepto facilita la comprensión del proceso constructivo de la personalidad a partir de las relaciones particulares entre las condiciones naturales del hombre y su espacio histórico-social de vida. Esta determinación social no es vista como causalidad lineal y mecánica, antes bien, se entiende a la manera de los bucles recursivos de Morín; es por ello que lejos de negar la autonomía individual del sujeto la reafirma en su relación social.

El carácter mediatizador de la conciencia en la regulación de la actuación.

Un proceso de regulación consciente es determinante en el desarrollo de la personalidad del sujeto, al punto de que se evidencia en la actuación en la medida en que las reflexiones personales son más profundas. La toma de decisiones, la fijación de metas en planes y proyectos de vida así como la capacidad permanente de auto-observación resultan impactados positivamente en tanto mayor sea la concientización del proceso.

El concepto de Zona de Desarrollo Próximo.

Vigotsky (1987), lo considera como “La distancia entre el nivel real de desarrollo, determinado por la capacidad de resolver un problema por sí solo y el nivel de desarrollo potencial, determinado a través de la resolución de un problema bajo la guía de un adulto o en colaboración con otro compañero más capaz“. Este concepto permite entender la unidad dialéctica entre la individualidad y el ambiente socio-histórico del hombre. El desarrollo de la subjetividad (desarrollo del ser) va de la mano de un espacio de aprendizaje propiciador de las condiciones que lo estimulen, en tanto ser y convivir.

Este concepto, de gran impacto epistemológico, metodológico y pedagógico se articula íntegramente con el de Educación Desarrolladora, lo cual implica, epistemológicamente, el considerar el entramado de relaciones en este espacio de aprendizaje. El desarrollo el ser depende en gran medida, de la calidad de dichas relaciones, la comprensión y explicación de ese proceso debe, necesariamente, partir de allí. Por otra parte, metodológicamente se asume como la posibilidad de proveer el diseño pedagógico de condiciones, espacios y estrategias propiciadoras del desarrollo a fin de ir orientando el avance hacia lo que sería la particular zona de desarrollo potencial de cada quien.

Así, el soporte epistemológico que se deduce de los postulados del Enfoque Histórico-Cultural, en cuanto al desarrollo del ser, se observa en la consideración de lo siguiente:

La unidad dialéctica y recursiva existente entre el desarrollo natural del hombre como personalidad y el contexto histórico-social.

La observación permanente de la participación consciente en el proceso que implica el desarrollo del ser.

El entramado relacional en el que está inmerso el hombre a lo largo del avance consciente de su propio proceso. Así como el papel desarrollador de su grupo social y familiar.

C) Epistemología Cualitativa

Los aspectos medulares de este enfoque epistemológico son tomados de la posición teórica de González (1997) en cuanto a la producción de conocimiento científico sobre la categoría personalidad. En este sentido, se abordan dos elementos de su discusión: el primero referido a la explícita vinculación de la llamada epistemología de la complejidad con el pensamiento dialéctico y el segundo, a sus postulados sobre un enfoque epistemológico de naturaleza cualitativa adecuado a la subjetividad como objeto de estudio. Este último con claros tintes provenientes de la complejidad.

A juicio de este autor, el concepto de complejidad tiene sus antecedentes en el pensamiento dialéctico toda vez que aborda la multi e inter disciplinariedad desde la flexibilidad de sus fronteras en la producción del conocimiento psicológico. La aceptación de lo contradictorio, lo imprevisto y el cambio guarda semejanza con los postulados de la dialéctica. En lo que a la personalidad como objeto de estudio se refiere, su concepción compleja y dialéctica (enmarcada en los postulados vigotskianos) posee puntos coincidentes con el principio dialógico de la complejidad, postura compartida en este trabajo.

Para el desarrollo de la personalidad, entendido en los términos de producción de conocimiento científico, estas consideraciones son de gran impacto teórico, epistemológico y metodológico, dado que este proceso se manifiesta a través de la personalidad en actividad. Punto de convergencia importante, en tanto que implica, a nivel ontológico, la aceptación de la naturaleza múltiple y diversa de lo estudiado y a nivel de producción de conocimiento aceptar la presencia de momentos contradictorios e imprevistos, el carácter dialéctico que ello supone y el principio ecológico inherente a la acción social. 

Por otra parte, en cuanto al enfoque epistemológico cualitativo compartimos algunos de sus elementos esenciales:

La producción de conocimiento tiene una naturaleza constructivo – interpretativa (1997:80) Con ello se asume que los datos obtenidos por sí solos no son suficientes, por ende el conocimiento producido no es el resultado directo de la aplicación de las técnicas de investigación. Este conocimiento es producto del proceso constructivo interpretativo del investigador, eminentemente cualitativo – hermenéutico–dialéctico.

La epistemología cualitativa define el proceso de construcción del conocimiento como un proceso abierto (1997:80). De ninguna manera representa una realidad acabada, el proceso de aprender a ser es dinámico, pertenece a una realidad histórica, social e individual en desarrollo, cambiante, representa sólo un momento de ella.

Lo singular representa un momento esencial en el curso de la construcción del conocimiento (1997:81) Referido lo singular, por una parte a cada persona como individualidad única a lo largo de su aprendizaje, es decir como una unidad de estudio particular y por otra a las diferentes categorías de análisis (Martínez 1999) surgidas como producto de la aplicación de lo que González (1997) llama lógica configuracional en el proceso de interpretación de los datos.

La producción de conocimiento tiene un carácter interactivo. Entendido como “proceso continuo de relación entre el investigador y el objeto de conocimiento. Esta relación se produce en un espacio comunicacional favorecedor de momentos de reflexión tanto para el investigador como para las personas que participen en ella, emerge de nuevo la unidad sujeto-objeto.

Por otra parte, este autor sugiere dos momentos en el proceso de construcción del conocimiento interesantes para estudios de este tipo: 1) Estudio de casos, cuando se refiere a la consideración del sujeto concreto, sin perder de vista su expresión integral. 2) El estudio de las redes sociales en que se desenvuelve el sujeto. En consecuencia, estos dos momentos pueden ofrecer información global sobre el proceso de desarrollo de la personalidad, la cual es susceptible de ser trabajada a la luz de algunos principios del método Hermeneútico-Dialéctico.

4) Reflexiones Metodológicas

La conclusión metodológica que se deriva de las consideraciones epistemológicas precedentes es que cualquier estudio de esta índole debe ser un proceso dinámico toda vez que caracterizará el ser en tanto personalidad como categoría en movimiento y desarrollo en el marco de su contexto histórico social.

La concepción y diseño de una posible estrategia metodológica de investigación apunta al descubrimiento, comprensión y explicación de la actividad humana en cuanto sistema dinámico. El carácter dialéctico que ello supone viene dado por una parte, en la interacción producida en los procesos mentales de comprensión y explicación en el sentido de que implica una dialéctica del proceso cognitivo entre los dos hemisferios cerebrales del investigador y por otra parte, la dialéctica de la relación entre sujeto y objeto a través de la comunicación en un contexto histórico social específico. Las intervenciones en el intercambio comunicativo de uno orientan las del otro.

Se tiene entonces que la producción del conocimiento científico sobre esta categoría es susceptible de abordarla a través de algunos elementos del método Hermenéutico-Dialéctico propuesto por Martínez (1999) ¿Por qué? Porque la naturaleza ontológica de la personalidad puede estudiarse mediante una Hermenéutica concebida en términos de comprensión e interpretación de los fenómenos humanos tamizados por la subjetividad del investigador y del propio desarrollo de la personalidad como objeto de estudio. En consecuencia, esta estrategia abarcaría la “lectura” de la acción humana en su contexto social, considerando la unidad de lo interno y lo externo, lo individual y lo social, lo cognitivo y lo afectivo, principios del Enfoque Histórico-Cultural.

Por último, en cuanto a la descripción comprensión del sistema de relaciones podríamos orientarnos por el círculo hermenéutico de Dilthey que permite ir comprendiendo e interpretando simultáneamente el todo y las partes. Las categorizaciones surgirían de manera natural. Para comprender e interpretar el proceso del desarrollo de ser se van ubicando los actos (lingüísticos y comportamentales) según las dimensiones interpretativas, comprendiendo paulatinamente el funcionamiento del proceso a nivel individual y grupal, sobre la base de las categorías emergentes en el proceso.

Bibliografía

González, F. 1997 Epistemología Cualitativa y Subjetividad. La Habana. Edit. Pueblo y Educación.

González, V. 1996 Técnicas para el diagnóstico de la tendencia en el funcionamiento de la personalidad. Manual para su calificación e interpretación. Material mimeografiado.

Martínez, M. 1999 Comportamiento Humano. Nuevos Métodos de Investigación. México, Edit. Trillas.

Morín, E. 1996 Introducción al Pensamiento Complejo. Caracas, Ediciones FACES-UCV

Morín, E. 2000 Los Sietes Saberes Necesarios a la Educación del Futuro. Caracas, Ediciones FACES-UCV

Morín, E. 2001 La Cabeza bien puesta. Repensar la reforma, reformar el pensamiento. Bases para una reforma educativa. Buenos Aires, Ediciones Nueva Visión.

 

Najmanovich, D. 2001 Psiconet. Seminario Interactivo de Epistemología.

Vigotsky, L. S. 1987 Historia de las Funciones Psíquicas Superiores. La Habana. Editorial Científico-Técnica.

Publicado en Psicología y Psiquiatría

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