Complejidad y Vivencias Habaneras

Dr. Carlos De Los Ángeles                                                                                                                                         Especial para la Revista Digital Complexus

Hace más de un año que regresamos de Cuba.

José Luis Delgado, su esposa Orietta Liriano, él ingeniero, ella matemática y yo, psiquiatra; asistimos al VI Congreso Internacional de Complejidad en nuestra condición de estudiosos de esta nueva forma de hacer ciencia: entre la incertidumbre y el caos, entre fractales y atractores extraños, entre los bits de información y la lógica difusa, en-red-dados. Por fin, llegamos al santuario obligado de la complejidad: La bienal de La Habana.

Sobrevolando el aeropuerto José Martí se pueden observar grandes extensiones de sembradíos, luego, paseando hacia la Plaza de la Revolución encontramos varios solares en los que se cultivan hortalizas. Como para recordarnos la especial dedicación al trabajo que caracteriza al cubano.

En el aeropuerto hay que destacar la organización, el respeto de los agentes del Ministerio de Interior que se ocupan de los asuntos migratorios, los perritos de la unidad canina indagando por drogas y explosivos. Las enfermeras del Ministerio de Sanidad que nos hacen observaciones sobre enfermedades contagiosas no existentes en Cuba, como el cólera. Dos días después, llama el médico de familia del municipio, para informarse si hemos tenido algún problema de salud. Todos los estados tienen derecho a conocer la ubicación y desplazamientos de los migrantes que ingresan a su territorio.

En las calles nos desplazamos con toda libertad, en taxis y autobuses, también recorrimos a pie largos trayectos y sentimos una absoluta seguridad ciudadana, lo que significa salir a las calles sin temor de que nos roben o nos asalten. No vi a nadie, ni autoridad ni civiles, portando armas de fuego. ¿Policías?, Escasos. Sólo en labores de patrullaje y de control de tránsito.

La profusión de pequeños negocios privados (Heladerías, restaurantes, ventas de CDs y DVDs, emparedados, librerías, etc.) son muestras de los cambios que se producen en la isla. Algunos de sus dueños quejándose de los malabares que ejecutan para mantener el inventario y brindar a los clientes un mejor servicio. La gente se expresa con libertad, algo impensable en la Era de Trujillo. La vida cotidiana en Cuba no es ni por asomo, lo que se pinta desde fuera. 

Imponente el monumento a José Martí en la Plaza de la Revolución y al frente los íconos de Ernesto (Che) Guevara y Camilo Cienfuegos.

La Habana Vieja en un proceso de remozamiento, pavimentando las calles y avenidas, reconstruyendo edificios antiguos, los míticos “Floridita” y “La Bodeguita del Medio”; también los “Dos Hermanos” con la famosa foto de Ernest Hemingway y Fidel Castro conversando. No podía creer que después de casi cuarenta años de desearlo, finalmente estaba allí. Testigo no sugestionable, ni parcializado. Testigo cuasi-neutral.

El Palacio de Convenciones impresionante, es realmente un campus universitario con varios edificios, uno para la acreditación de delegaciones, otro con salones para eventos, en uno de ellos se reúne la Asamblea Nacional de Cuba, así como el moderno Hotel Palco.

El Congreso Internacional de Complejidad impecable en su organización, salvo, como ocurre siempre, tiempo muy limitado para debates.  Gran cantidad de países representados. Los más activos: República Dominicana, México, Perú, Bolivia, Chile, Argentina, Uruguay, Venezuela, España, Bélgica, Polonia, Estados Unidos, Canadá, y por supuesto, Cuba. Los más entusiastas los delegados de la Universidad de Camagüey y de La Habana.

Aparte de otros connotados científicos se destacan entre los participantes: Gregoire Nicolis (Sucesor de Ilya Prigogine en la Teoría del Caos) y Pablo González Casanova (Ex Rector de la UNAM).

Allí se me ocurrió que todo aquel que pretenda llamarse complexólogo, primero tiene que “batirse a duelo” en una Bienal de La Habana.    

Fui a presentar un trabajo con un titulo pretencioso, para no desmeritar de la matricula allí presente: “Autopoiesis, Fractalidad, Personalidad y Psicosis” en el que adelanto el “acompañamiento oscilante” como nueva forma de hacer psicoterapia; y mediante un proceso emergente de la dinámica propia del congreso, y por la intervención oficiosa (mediación diplomática) del Dr. Pedro Sotolongo y Jose Luis Delgado, quien presidió nuestra delegación; se me permitió presentar un segundo trabajo el día de clausura: “La Complejidad está en las Calles” en el que traté el “Movimiento de los Indignados”. Nunca antes se había permitido presentar dos trabajos a un mismo expositor. Gracias a Dios los dos trabajos concitaron mucho interés y expresiones de satisfacción, en especial del Padre de la Sociología Mexicana y soporte intelectual del Movimiento Zapatista de Chiapas, el maestro Pablo González Casanova.

La despedida fue una cena en casa de Pedro y Dolores Sotolongo, y un  inesperado, pero feliz desayuno de la delegación dominicana, en el Hotel Palco con Pablo González Casanova, desayuno que se convirtió en una cátedra del gran maestro mexicano y donde me comprometió moral e intelectualmente para que escribiera un libro sobre el Movimiento de los Indignados desde la óptica de la complejidad; un compromiso que me esfuerzo en cumplir trabajando cada día, en medio de las obligaciones retomadas desde que arribamos a Santo Domingo.

Cuba y sus gentes, el reencuentro con Enzo Dueñas, (laureado  pediatra cubano) y su esposa Olga, funcionaria del Ministerio de Salud; ampliaron nuestra cosmovisión de esta modernidad líquida y de ese modo, comprender mejor la realidad local dominicana.

Ahora a un año y dos meses de aquella experiencia estoy realizando el sexto módulo de la Especialidad en Ciencias de la Complejidad en FUNGLODE-IGLOBAL bajo la batuta del Dr. Pedro Sotolongo. Todo ello me llena de satisfacción y le da un nuevo sentido a mi vida profesional.

30 de marzo 2013.

Publicado en Psicología y Psiquiatría

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